Cómo nació la UFM

  
  
  
  
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Acerca de este vídeo

El Dr. Manuel F. Ayau presenta en esta conferencia la historia de fundación de la Universidad Francisco Marroquín. Durante su charla comparte las bases sobre las cuales se fundó esta casa de estudios.

Explica cómo surgió la idea de crear una universidad. Fundamentada en las ideas de la libertad y el libre mercado, comenta las anécdotas y esfuerzos que junto con un grupo de amigos empresarios iniciaron estudiando los libros de Ludwig von Mises entre otros representantes de la economía de la Escuela Austríaca, las puertas que tocaron para que este proyecto se llevara a cabo, la decisión de nombrar al Dr. Ayau como Rector y el nivel de excelencia sobre el cual sustenta las bases de esta casa de estudios para difundir las ideas una sociedad de personas libres y responsables.

Acerca de Manuel F. Ayau

Manuel F. Ayau
El Dr. Manuel F. Ayau (1925-2010) fue fundador del Centro de Estudios Económico-Sociales y de la Universidad Francisco Marroquín, de la cual fue rector hasta 1988. Fue miembro del Consejo Directivo de Liberty Fund y directivo de Foundation for Economic Education (FEE). También, escribió varios libros, tales como: No tenemos que seguir siendo pobres para siempre, El proceso económico, Cómo mejorar el nivel de vida y La década perdida; fue columnista de The Wall Street Journal y del diario guatemalteco Prensa Libre. Lea más sobre el Dr. Manuel F. Ayau

Fuente: www.ufm.edu
Última actualización: 03/08/2010

Créditos

¿Cómo nació la UFM?
Dr. Manuel Ayau

Auditorio Friedrich A. Hayek
Universidad Francisco Marroquín
Guatemala, 3 de marzo de 2006

Una producción de New Media - UFM.  Guatemala, marzo de 2006
Cámara 1: Jorge Samayoa; cámara 2: Ricardo Pineda; edición digital: Sergio Miranda; índice: Christiaan Ketelaar; publicación: Pedro David España

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Dr. Manuel Ayau: En Guatemala, así como en el resto de América Latina y en Francia, el liberalismo tiene mal nombre, porque hubo dos ilustraciones, épocas de la Ilustración, la francesa y la inglesa. La francesa fue sumamente anticlerical, era mucho contra el orden establecido, la nobleza, los barones, el rey, la Iglesia (católica). El gran poder era la Iglesia y allí se estaban revelando contra la Iglesia.
En Inglaterra no, allí habían pasado eso muchos años antes, cuando fue la Revolución inglesa a principios del siglo XVII, si no me equivoco. Habían limitado los derechos de la realeza; ya el rey no tenía un poder absoluto y los nobles tampoco. Ya se habían establecido esos límites que garantizaban que no existiría el poder absoluto del Gobierno sobre el país. 
En cambio, en Francia sí, cuando fue la Revolución francesa, en venganza, como suele suceder en estas cosas, los que ganaron despojaron a los que habían perdido; les cortaron la cabeza, les quitaron sus propiedades, fue una Revolución muy distinta. Digo esto porque a nosotros se nos considera liberales, y lo somos, pero no somos liberales al estilo francés de aquel tiempo. Ellos querían el triunfo de la razón sobre todo; en contraposición a lo que antes había existido, que era la religión sobre todo, la autoridad que venía de la religión.
Ahora, todo esto que les estoy diciendo puede que esté equivocado, pero para eso está el doctor (Joseph) Keckeissen para que les diga la verdad después. Pero, yo me considero liberal, heredero de la tradición liberal principalmente escocesa, perdón, inglesa.
De ese movimiento liberal de aquellos tiempos, surgió la democracia, por ejemplo. Surgió el establecimiento de los derechos individuales, lo que en Estados Unidos se escribió en las primeras diez enmiendas de la Constitución. Allí, cuando les presentaron el proyecto de Constitución para que lo adoptaran dijeron que no, salvo que pusieran los derechos individuales en la Constitución para que el Gobierno no los pudiera violar, entonces pusieron las diez enmiendas en aquella Constitución.
Es ese liberalismo el que pone al hombre como objeto de la sociedad y no a la sociedad como objeto del hombre. Es el tipo de liberal que soy yo y que espero que ustedes también, porque de lo que se trata es de respetar al individuo; su ser, su criterio, sus derechos, su propiedad. Porque todos tienen propiedad, todos tienen cosas que son de ellos, son de cada quien.
¿Cuál es la propiedad más preciosa, más apreciada que tienen ustedes? La vida, su propia persona. Cada quien es dueño de su propia persona. Esa es una propiedad privada porque privado quiere decir que nadie más tiene qué ver con qué hace usted con su vida. Usted vaya a hacer lo que quiera con su vida, siempre que respete la de los demás. Porque si no está establecida la regla de respetar a los demás, los demás tampoco tienen que respetar la suya. Así que ese es un arreglo que a todos nos interesa: respetarnos la vida unos de otros; yo respeto las de los demás y ellos tienen que respetar la mía. Entonces ya podemos vivir en paz. Pero dentro de esa norma, dentro de esa limitación, podemos hacer cualquier cosa que queramos. Eso se llama tener propiedad de sí mismo.
Si a uno lo obligan a trabajar para el beneficio de otro, ¿cómo se llama eso? Esclavitud, claro. Esa es la definición de esclavitud: que lo obligan a uno a trabajar en contra de su voluntad para beneficio de otro. Porque uno puede trabajar para beneficio de los demás; si queremos hacer dinero, queremos ganar plata, tenemos que trabajar para el bienestar de los demás, para lograr nuestras metas.
Bueno, pues esa intuición liberal de la que les estoy hablando yo no la podía ni siquiera identificar hace cuarenta años, hace más, hace cincuenta años, porque esto viene de mucho tiempo atrás. Esa preocupación por la libertad jamás la podría yo haber explicado. Ya siendo graduado de universidad, yo ya era ingeniero, y de estas cosas no sabía absolutamente nada, cosa que me parece que es un fallo en la educación superior. Está bien que el médico no sepa de arquitectura y que el arquitecto no sepa de alguna otra profesión; pero a todos les interesa saber de sus derechos y de cómo funciona la economía, porque si uno es médico está trabajando en la economía, si uno es arquitecto está funcionando en la economía.
No importa qué es uno, uno está siendo parte de la sociedad y ¿qué es la economía?  Economía es la explicación de cómo la gente coordina sus actos, libremente. Eso es la ciencia económica. Por eso, en el librito que publiqué hace unos años, que se llama El proceso económico, el subtítulo es: Descripción de los mecanismos que coordinan los actos de las personas. 
Porque eso es lo que hace la economía, eso es lo que es el estudio de la economía. ¿Cómo sabe uno que las cosas son escasas? Pues subió el precio, ahí ya mandó la señal. ¿Cómo sabe la que hace los pasteles en Viena que tiene que achiquitar el pastel debido a que no llovió en Nebraska?
Pues sube el precio del trigo y ella ya sabe que si quiere seguir cobrando lo mismo por el pastelito lo tiene que hacer más chiquito; y que si lo va a vender del mismo tamaño, tiene que cobrar más. ¿Por qué? Porque no llovió en Nebraska. Y si uno le pregunta dónde queda Nebraska, no ha de saber, no le interesa. 
Pero, sin embargo, el mundo tiene que ajustar el tamaño de sus pasteles a la cantidad de trigo disponible. Lo tiene que hacer porque no hay más trigo. Entonces, ¿cómo se hace ese racionamiento? Pues hay miles de cosas que se ajustan un poquito y ese poquito sumado de todas las cosas que se ajustan llega a consumir la cantidad de trigo disponible.
Y si uno tuviera que saber dónde tiene que disminuir y en cuánto y todo lo demás, sería una cosa de locos; nadie podría tener ni siquiera la información disponible como para tomar una decisión. Sin embargo, en el mercado sucede y nadie se preocupa de eso. El estudio de la economía de mercado es: ¿cómo es que la gente coordina?
¿Cuál es la preocupación más importante que tienen ustedes el día de mañana? ¿De qué no pueden prescindir mañana? ¿Qué tienen forzosamente que hacer mañana? Comer. ¿Y quién está preocupado de que no va a encontrar comida mañana? Que levante la mano. Nadie se preocupa, pero nos preocupamos de otras cosas. 
Hay muchísimas cosas por que preocuparse, pero todos estamos absolutamente confiados de que va a haber comida cerca de casa a un precio que podemos comprar. Porque el que está vendiendo la comida, si trata de venderla a un precio más alto del que la gente puede pagar no va a vender nada; entonces, tiene que vender acorde al poder adquisitivo de la comunidad donde vive.
Y si no le pagan eso, él ya no va a producir comida. Eso también lo sabe la gente, que si no le paga al que les da la comida no les va a dar comida, porque no le va a traer cuenta. Se va a acabar sus recursos a base de pérdidas sucesivas, entonces ya no puede dar comida aunque él quiera. Ahora, ¿quién coordina ese abastecimiento de comida de mañana? 
Yo les quiero dejar como deber ir mañana a las tres y media de la mañana al mercado, para tomar nota de cómo funciona la cosa. Y van a ver ustedes que llega gente con canastos, con carretillas, con pickups y todo y que se distribuye una cantidad enorme de comida allí. Y quiero que me reporten cuántos aguacates llevaron mañana, cuántos güicoyes, cuántas zanahorias y toda esa cosa. Y tienen que ir a averiguar y me traen el dato a medio día.
Y después los voy a mandar de regreso al mercado a las seis de la tarde para que vayan a contar qué sobró. Y se van a poner a pensar: bueno, ¿y quién dijo cuántas zanahorias traer, quién dijo cuántos aguacates? Y a las seis de la tarde van a decir: bueno, ¿y por qué no sobró más?, ¿cómo es que hace esta gente para no equivocarse?, ¿cómo es que saben cuanto traer para acá?
Porque todo lo que no venden se estropea y es pérdida de ellos y téngalo por seguro que no van a estar perdiendo mayor cosa. Si pierden mucho todos los días, pronto ya no van a llegar. ¿Quién organizó eso? El mercado. Existen los mecanismos para que la gente pueda coordinar sus actos para beneficio mutuo: el sistema de precios. 
El sistema de precios nos comunica a nosotros si llovió o no llovió en Nebraska, si la gente no quiere tantas zanahorias sino que quiere más aguacates. Y todo lo que la gente quiere nos va a mandar la señal y nos la va a mandar a manera de que alcance y que no sobre; y sobre todo, nos va a mandar la señal de cómo producir lo que la sociedad quiere en forma tal que gastemos la menor cantidad de recursos, para que quede la mayor cantidad posible para otras cosas. En otras palabras, cómo vamos a economizar para no estar dilapidando recursos en satisfacer nuestras necesidades. 
¿Cómo se coordina todo eso? A través del sistema de precios. Allí es donde entramos a estudiar todas las elasticidades y todas esas cosas de que habla (Joseph) Keckeissen. Entonces, a todo el mundo le concierne tener claro cómo funciona el mercado. Cuando ya lo entiende cambia toda su actitud hacia la vida. Ya no se le ocurren tonteras, como se le ocurre a casi todos los políticos, en todo el mundo, que están proponiendo toda clase de tonteras todo el tiempo. 
Hoy en la mañana estaba platicando con una señora, joven, que vive en Tamahú, Cobán. Tiene una cantera, ¿saben que es un acantera? Ella saca arena y piedrín para venderlo a la gente que quiere arena y piedrín, y es en propiedad de ella. Cada dos o tres meses llegan los inspectores para saber cuánto ha sacado, si tiene licencia de sacar, quiénes son sus clientes y cómo andan los competidores.
¡Imagínense ustedes! Entonces, un conocido de ella, de por allí, corta madera, se la llevó a su casa, pero le agarró el tiempo en el camino y le dio las seis cuando llegó al puesto donde tienen que reportar que llevan madera, que queda a ocho kilómetros de su casa. Pero eran las seis de la tarde; de las seis de la tarde hasta las seis de la mañana, se tuvo que quedar sentado en el pickup porque está prohibido caminar con madera después de las seis de la tarde y no lo dejan que se vaya a su casa a dormir porque alguna cosa deshonesta va a ocurrir si él no está metido entre el carro, el pickup.
Ahora, la madera es de él, porque si no pues que lo agarren por ladrón. Las carreteras están atascadas todo el día, pero está prohibido llevar madera y otras cosas de seis a seis, es después de las seis y antes de las seis. Entonces, en vez de aprovechar la gente las carreteras vacías para mandar carga, tiene que esperar hasta que se llenan las carreteras para empezar a mover la carga. 
¡Qué fregados tiene el Gobierno que decir en ese sentido! ¡Por qué se meten en eso! Es su madera, es su pickup, es su casa, es su tiempo, su gasolina, no le está haciendo daño a nadie. ¿Por qué se meten en eso? ¡Ah!, y tiene que llevar el permiso de llevar la madera en triplicado, en un formulario autorizado por no sé quién en hojas numeradas. Y se le perdieron unas hojas y tuvo que ir al Ministerio Público a levantar actas.
Imagínense ustedes ese calvario que tiene que pasar la gente para vivir. Entonces que no nos extrañe que se vive pobremente. Ahora, ¿por qué suceden estas cosas? Por lo que estaba diciendo hace un momento: la gente cree que si el Gobierno no organiza y coordina las cosas todo es un caos. Entonces, los que están tratando de evitar el caos del mercado (dicen): bueno, si éste quiere llevar madera pues que pida permiso; porque si no, cualquiera va a llevar madera y se la va a llevar a cualquier hora. Así no puede ser, hay que ordenar las cosas.
Y entonces, que llene estos formularios. ¿Por qué? Para que sepa aquél y para que sepa aquél. ¿Y qué hacen con todos los formularios?, le pregunté yo, con todas las licencias allá en aquel municipio. Pues hacen paquetes y los amarran con pita y los guardan allí. Y lamentablemente donde los guardan se cuela el agua, así que todo está entre el agua. Allí van a parar los formularios. 
Pero, ¿por qué suceden esas cosas tan absurdas? Porque la gente cree que puede ordenar el mundo mejor que el mercado. Bueno, esos son dos ejemplos que yo aprendí hoy. Pero son miles de cosas. El otro día me decía un joven que ya está en un negocio, me dice: hoy día, no podría organizar este negocio. Porque los de CONAMA van a venir a ver aquí esto y el otro y el otro, y se van a tardar tres meses, después tienen que venir los de CONAP, y después tienen que venir los de no sé qué, y no sé que y que no se cuántos.
Siete, ocho gentes que tienen que decirle a esta persona cómo hacer algo constructivo, cómo crear riqueza pacíficamente, porque él no va a asaltar a nadie, él no va a cargar propiedad ajena, no es un ladrón, solamente quiere producir pacíficamente. 
¡Ojo! ¿Quién va a ordenar la cosa? El mercado ordena. Tenemos que pedirle a Dios que no se les vaya a ocurrir ordenar el abastecimiento de comida, porque en ese caso, bueno, talvés a mí me cae bien un poquito menos, pero vamos a estar todos muy flacos, si es que no nos morimos de hambre el día que el Gobierno se meta a sustituir al mercado en el abastecimiento de comida de la sociedad.
Bueno, lo que pasa es esa ignorancia generalizada. Y es en todo el mundo, en todo el mundo: si uno ve cómo está el África, por lo mismo; cómo están los países pobres, por lo mismo. ¿Qué países están saliendo de la pobreza? Los que ya quitaron todo eso y están yéndose a que el mercado dirija los actos de la sociedad y la utilización de recursos y todo lo demás. 
Porque, peor aún, el que cree que lo puede hacer es el ejemplo más bueno que se puede poner de una persona ignorante. Porque el que sabe que eso es complicado, el que tiene la inteligencia para darse cuenta que eso es complicado, no se le va a ocurrir dirigirlo. Pero el que no sabe, ése va a decir: yo estoy aquí para dirigir a los demás, todos se van a beneficiar de mi buen criterio. 
Sucedió, a principios del siglo pasado, que algunos literatos que no sabían nada de economía pero que eran muy famosos, como George Bernard Shaw, grandes poetas, se les ocurrió que la sociedad era desorganizada y que había que organizarla bien. Entonces, ellos era socialistas. Entonces, el fundamento del socialismo es que el Gobierno es el que dirige la utilización de los recursos. Y establecieron la escuela más famosa de economía que existe, que es The London School of Economics, y lo establecieron para convencer a la gente de la maravilla del socialismo y de la economía dirigida .
Y tuvieron tanto éxito que todavía es la teoría que prevalece. Tuvieron tanto éxito que cuando llega Lenin al gobierno en Rusia, les escribe y les pregunta: miren, ustedes me vendieron estas ideas. Ahora que ya estoy en el poder, ¿qué hago? Y unos ingleses fueron para allá, a ver qué hacer. Es de esa sociedad y el mismo Gobierno inglés los dejó que se fueran.
Y entre los que iban, iba un señor a quien que yo conocí, que dio conferencias aquí, ya de mi edad cuando vino aquí a dar las conferencias. Pero él había estado allí, él me contó que cuando se sentaron a la mesa con los economistas socialistas dijeron: bueno, ¿cómo funciona esto? Nosotros no sabemos. Nadie ha dicho jamás.
Y así sucedió. Pero esa escuela, The London School of Economics, fue muy influyente, porque la gente que estaba dando clases allí eran muy famosos, eran intelectuales muy famosos que por supuesto no sabían nada de economía de mercado, eran famosos por otras razones.
Pero tuvieron la estrategia de que si querían difundir sus teorías socialistas, de ir hacia las mentes más capaces, más inteligentes de la sociedad y que de allí fueran bajando las ideas a los profesionales, a los periodistas y a la gente en general. Creían en la difusión de ideas de arriba para abajo y eso era para mí la explicación del triunfo del socialismo, de que la estrategia que habían usado para difundir esas ideas era la correcta.
Y lo platicamos con los amigos, todos dijimos: hagamos lo mismo, empezemos por arriba, no empecemos de abajo; empecemos lo más arriba posible, empecemos con una universidad y empecemos con una escuela de posgrado. Eso no nos fue posible. Así que empezamos como empezamos, con licenciatura. Pero la idea era difundir lo que para nosotros es la verdad. Ellos hicieron lo de ellos para lo que ellos consideraban que era la verdad.
Y entonces empezamos a difundir, a través de enseñar cómo funciona la economía de mercado, cuál es el orden jurídico de una sociedad libre. Con lo que empecé a platicar hace un rato, una sociedad libre en lo que se basa es en el derecho individual y la sociedad tiene que respetar el derecho individual porque si no, no tenemos derechos.
Respetar el derecho individual quiere decir reconocer que allí está el derecho individual y que nadie lo puede tocar. Ahora, eso confronta con una frase muy popular, muy política, que dice: el interés general priva sobre el interés particular. Y eso es cierto, pero es el interés general sobre el interés particular, no es sobre el derecho individual.
Pero esa diferenciación que les estoy haciendo no es casi nunca tomada en cuenta. Entonces, en las distitntas disposiciones de nuestra Constitución y de nuestro sistema jurídico se reconoce el derecho individual de acuerdo con la ley, entonces viene este y hace la ley y viola el derecho individual. Entonces, no es claro cuáles son los derechos, no es claro dónde está el límite de lo que los demás pueden hacer con nuestras cosas o con nuestras personas. Entonces, si este límite no está bien definido y respetado, no tenemos derechos individuales.
Definición: si alguien puede ordenarme a mí qué hacer, ya no soy yo el que dispongo. Dos retos teníamos pues: ¿cómo enseñar la parte económica de la sociedad, como el sistema de coordinación social? y ¿cuál era el fundamento jurídico de una sociedad de personas libres? 
Por supuesto, la primer dificultad que encontramos era: ¿y quién va a dar las clases? Porque, de las universidades no ha salido nadie que sepa de esas cosas. Nosotros no lo averiguamos en las universidades. Porque, yo fui a una universidad aquí a ver si aprendía algo de eso. A los seis meses me di cuenta que no iba a aprender nada de eso, iba a aprender un montón de cosas que yo sentía que estaban equivocadas, pero no lo podía explicar porque tampoco sabía.
Entonces nos pusimos a estudiar. Nos juntábamos un grupo de amigos con el texto y el diccionario porque ni siquiera teníamos el vocabulario para estudiar esas cosas. Ese grado de ignorancia teníamos, a pesar de tener un título universitario profesional, con honores, imagínense ustedes. Entonces, nos dimos cuenta pues que no sabíamos nada y que no había lugar por allí dónde ir a aprender. 
Entonces, nos la fajamos con los libros. Afortunadamente, encontramos respuestas a nuestras inquietudes, temprano, por allí por el año 1958, 1959, cuando fundamos el Centro de Estudios Económico-Sociales. Y allí nos sentábamos a leer y a discutir, nos costaba un diluvio pasar cada página, porque teníamos que buscar en el diccionario demasiadas palabras que eran nuevas para nosotros. 
Poco a poco, encontramos a (Ludwig von) Mises, el libro de Mises, y lástima que no encontramos uno más fácil, porque él no es nada fácil de leer. Pero dijimos: bueno, aquí no pasamos página si no entendemos la página y si no la entendemos vamos ir a preguntar o bajar otros libros pero vamos a entender este libro. Y nos fuimos página por página y pronto lo entendimos, no lo entendimos a cabalidad, pero entendimos lo suficiente como para darnos confianza en lo que estábamos haciendo y darnos una luz al final del túnel.
Porque, lo bueno de la economía de mercado, es decir la economía de la sociedad libre, es que es congruente; no hay contradicciones y uno va entendiendo una cosa y se va explicando otra y se va explicando otra y uno va diciendo: ¡Ah! por supuesto, claro que sí, que no se qué. Entonces agarramos confianza y yo me fui a buscar a (Ludwig von) Mises a Estados Unidos y a la Foundation for Economic Education. 
Y allí me encontré con muchos otros, que en ese tiempo no eran famosos, pero poco a poco algunos de ellos fueron ganándose premios nobel. Allí estaba Milton Friedman, allí estaba (Friedrich) Hayek, allí estaba (James) Buchanan y otros que en años se volvieron lumbreras mundiales. Para entonces ya teníamos la buena fortuna de haber hecho amistad con ellos, antes de que fueran tan importantes, entonces había pues buen rapport.
Y ayudaron a la fundación de la universidad con decirnos muchas cosas que no sabíamos, que no teníamos idea de cómo hacer. Y efectivamente, en los estatutos de esta universidad hay muchas cosas que son bastante originales comparando con la forma que se hacen las cosas en los Estados Unidos. 
Quince años después de haber empezado ese proceso de educarnos unos a otros y con la ayuda de esta gente del exterior fue que decidimos hacer la universidad. En ese tiempo, nosotros siempre estábamos concientes de nuestra ignorancia y sentíamos que nos hacía falta estudio formal de lógica. Entonces contratamos al Dr. (Rigoberto) Juárez-Paz para que nos viniera a dar clases de lógica, y por supuesto que le pagamos, con clases de economía, porque no teníamos pisto. 
Pero, discutiendo estas cosas, salió la oportunidad de tomar una universidad y la tratamos de tomar, pero fracasamos. Entonces dijimos: bueno, mejor hacemos una nueva. Pero fíjense cómo era el ambiente entonces, el grupo nuestro era de derecha, ideológicamente de extrema derecha. ¿Por qué? Porque estamos a favor de la libertad individual y la econmía de mercado.
No eramos ni del ejercito ni de nada de eso, pero como todos esos conceptos se confunden. Pero en fin, a mí me tenían como un líder intelectual de derecha, que estaba hablando de cosas que no entendía. Entonces me decían: zapatero a tu zapato, vos sos ingeniero, callate la boca en cuestiones económicas,    pero necio, seguíamos con lo mismo.
Cuando organizamos la universidad, recuerdo que decíamos: bueno, ¿a quién pusiéramos de rector? Porque nosotros eramos los que estábamos decidiendo todo. ¿A quién ponemos de rector? Ah, pues pongamos al abogado prestigioso fulano de tal. Entonces, yo le fui a hablar. Muy honrado de que le ofreciéramos la rectoría pero no muchas gracias. Entonces, nos fuimos con otro, también destacado abogado, los dos habían sido rectores de la (Universidad de) San Carlos, y nuevamente no muchas gracias. Entonces, le hablamos a un tercero y lo mismo. 
Entonces, dijimos: bueno, no podemos seguir ofreciendo la rectoría de la (Universidad Francisco) Marroquín así, porque vamos a desprestigiar la entrada. Entonces, no me quedó remedio más que agarrarla yo.
Entonces, yo sólo fui rector por default,    porque nadie quería que lo asociaran con estas ideas. Un señor que había sido rector en una universidad en Beirut me dijo: mire, usted tiene que ser el rector, porque sus opositores ideológicos no les van a dar ni un centavo a ustedes. Los únicos que les creen son los que están en su campo ideológico y el más representativo de ese campo ideológico es usted, así que usted les va a dar la confianza para que lo ayuden financieramente.      Así que ésa era otra buena razón y entonces así fue como yo llegué a rector.
Ahora, ¿cómo llegué a profesor de economía? Pues como yo era el rector, yo me nombré, porque nadie más me hubiera nombrado. Los economistas que había no creían en estas teorías, hasta que se aparareció Keckeissen (Joseph). Despiértenlo, por favor. Entonces, cada vez que alguien tenía una duda de economía, a traer a (Joseph) Keckeissen. Y no hablaba español, nos costaba mucho entender sus clases porque decía: es que como la cerveza... ¿De qué estará hablando (Joseph) Keckeissen?
Poco a poco aprendimos a hablar "keckeiknesk", para poderle entender. Nos dio mucho y le dio clases a nuestros profesores y a los que fuimos componiéndonos en el camino. Porque, la verdad es que nosotros no éramos académicos, no éramos docentes. Todos trabajábamos en otras cosas: yo soy ingeniero y yo trabajaba en una industria y había trabajado en construcción de esto y el otro y un poco en agricultura, pero de estas cosas no sabía nada; y otro amigo era ingeniero eléctrico, tampoco sabía nada de eso; y el otro era algodonero, tampoco sabía nada de eso; y otro era importador, tampoco sabía nada. 
Pero todos sabíamos una cosa: todos sabíamos que si no eramos libres, el país se quedaba pobre. Nuestras explicaciones no eran muy eruditas, pero sí sabíamos que estábamos en lo cierto. Y con el apoyo de esta gente que les conté, que después destacaron en el mundo y que era obvio para nosotros que sabían, el apoyo de ellos nos dio confianza para seguir adelante .
No nos importaba que la demás gente creyera que estábamos chiflados. Nosotros estábamos confiados y seguíamos para adelante. Invitamos a gente muy famosa a Guatemala y que venían sólo porque compartía nuestras ideas y decía: hay que ir a ayudar a estos pobres quijotes que están metidos allí, porque hay que ir a ayudar a darles prestigio, hay que ayudarles en esto, hay que ayudar en esto. 
Entonces, vino gente, vino un ex canciller alemán y mucha gente famosa en el mundo, que vino y nos dio aliento para seguir adelante, para tener confianza en que no estábamos descarrilados. Y así fue como en ese grupo empezamos la (Universidad Francisco) Marroquín, con cuarenta estudiantes. 
Y, afortunadamente, como nos hicimos la propaganda de lo que queríamos hacer, que queríamos una universidad estricta, de primera calidad, etcétera, entonces, atrajimos a buenos profesores: y vino a dar clases de lenguaje el mejor profesor de lenguaje, el Dr. (Salvador) Aguado; clases de política, el mejor profesor de política que había entonces, Jesus Amurrio; clases de matemática, el mejor que había, (Eduardo) Suger. 
Y así, cuando vieron que era en serio la cosa, de por alla y por allá y por allá, vinieron saliendo los mejores profesores que había en Guatemala, que no estaban contentos donde estaban trabajando. Y de repente, aquí teníamos el mejor elenco de profesores y empezó a subir nuestro prestigio. 
Y desde un principio dijimos: nuestra universidad no va a competir con las de Guatemala, olvidémonos de eso, va a competir con las mejores del mundo.    Bueno, ¿cuántas semanas tiene un semestre en Estados Unidos? Dieciséis. Aquí dieciocho. ¿Cuánto dilata una clase en las mejores universidades? Allá cuarenta y cinco minutos. Aquí, cincuenta.
¿Cuántos credit hours se necesitan allá para que le den el título de licenciado? Ciento veinte. Aquí ciento cincuenta y cuatro. ¿Cuál es el nivel de dificultad de los libros que usan allá? Tal. Aquí usamos el siguiente más alto. Entonces, ¿cuánto cobra la mejor otra universidad que hay en Guatemala? Tanto. Aquí veinticinco por ciento más. Ése fue el estudio que hicimos.
Nosotros ya sabíamos que las universidades estaban mal, porque todas las universidades lo que querían era aumentar el número de alumnos. Y ustedes saben que si en la clase hay cuarenta y uno quiere que pasen los cuarenta, tiene que bajar el nivel al nivel del cuarenta más inútil, si no, ése no pasa y sólo pasan treintinueve. 
Entonces, ¿cuántos queremos en la clase? Yo aprendí muy temprano que los jóvenes inteligentes, trabajadores, la universidad no era para ellos un reto; porque naturalmente, si estaba hecho para que pasara el número cuarenta, todos los que están mejor que eso no se están esforzando al grado que se podrían esforzar.
El primero se va a aburrir, se va a dormir y va a faltar, porque se las pesca al vuelo o le pregunta al cuate ¿que vieron ayer? A vaya, gracias y se acabó.      Pero entonces, si queríamos calidad, teníamos que ser chiquitos, por fuerza; si queríamos calidad nuestras exigencias tendrían que espantar a los que no quieren esas exigencias.
Porque los que queremos son los que sí viven con esas exigencia. Esa fue la filosofía. Yo no sé en qué grado lo logramos, porque una cosa es lo que pensábamos nosotros y otra cosa es lo que hacían los profesores, tampoco teníamos un dominio absoluto y tampoco teníamos los profesores que queríamos tener.
Yo me acuerdo de un caso de un profesor, el más famoso en Guatemala en ese tema y por eso lo contraté. Y le pregunté: mire, ¿y esto cómo es? Yo le estaba haciendo un examen, haciéndome el tonto. Mire, ¿y esta cosa cómo es? Y cuando me lo explicó, (dije yo): ¡ay, pobres los alumnos con este profesor tan chueco! Y no era el único, pero ¿qué hacía yo?
Lo que yo pensé fue: bueno, tenemos que dar un título. Si no, no van a venir a estudiar. Tienen que sacar tantos cursos para darles el título y no hay profesores que a mí me parezcan para tal y tal curso, pues lamentablemente, los estudiantes van a tener un mal profesor y talvés aprenden las cosas equivocadas en ese tema, y talvés lo que aprenden por estar aquí platicando por allá y por allá y leyendo por otro lado endereza sus conocimientos, pero no podemos hacerlo con estos profesores que están en desacuerdo con nosotros, pero teníamos que tenerlos. 
Yo pensaba en las noches: ¡Ay dios, que pena! ¿qué voy a hacer, que voy a hacer, que voy a hacer? Me daba una pena espantosa ver eso, pero poco a poco hemos ido mejorando y mejorando y mejorando y mejorando el elenco de catedráticos, una cosa que ha tardado muchos años y que no es nada fácil. Porque inclusive no podíamos poner graduados nuestros de profesores, porque la mayoría no salían aprendiendo las cosas a nuestra satisfacción.
Claro que teníamos profesores que eran totalmente confiables en su capacidad intelectual y en su conocimiento, como Joe (Joseph Keckeissen). Allí sabíamos que no había problema y por eso lo explotamos al grado que lo explotamos. Porque yo no sé cuantas clases tenía que dar a la semana, pero como tiene voto de pobreza no nos salía muy caro. 
Pues todas esas penas se pasaron en la formación de la universidad, verdad. Y por supuesto, nuestro campus era primero un aula y cuando ya íbamos a terminar el semestre, decía yo: necesitamos pisto para hacer otra aula porque van a entrar otros cuarenta. Y a buscar la plata, y a veces decía yo: bueno, ¿qué pasa si realmente no tenemos éxito?, ¿qué voy a hacer yo con todos estos muchachos que han confiado en nosotros?      Por supuesto, decía: bueno, pues voy a ir a hablar a otra universidad para que les den créditos por lo que aprendieron aquí y declaramos cerrada la universidad. Todo eso pasaba por mi mente, me angustiaba.
Hoy día, tenemos aquí magníficos profesores que se han destacado en todo el mundo. Tenemos profesores nuestros que: dan clases en Francia, en la Sorbona (Universidad de París); (también) en Brasil. Están muy bien relacionados muchos de nuestros profesores.
Yo trabajo con una fundación en Estados Unidos, soy director y he sido director ahí dieciseis años, talvés veinte años, y nuestro trabajo es casi exclusivamente con profesores universitarios en todo el mundo: Europa, Sudamérica, América del Norte, Asia, todas partes. Y les puedo decir que la (Universidad Francisco) Marroquín tiene una reputación muy alta en todo el mundo; y que nuestros alumnos, cuando van a estudiar a otras universidades, destacan. Nuestros graduados destacan. Estamos muy satisfechos con eso. 
La Escuela de Medicina es una de las mejores que hay. Vinieron de la asociación de médicos de Inglaterra para ver si autorizaban la práctica de nuestros graduados. Cuando vino aquí el señor, se quedó dos semanas estudiando lo que estábamos haciendo y la recomendación que le hizo al decano es: les están dando demasiado, ya con lo que ustedes les dan les podríamos dar nosotros un grado de posgrado de medicina, no sean tan crueles con los estudiantes, bájenle la carga al estudiante. 
Cuando se enteran en Estados Unidos, muchos de nuestros estudiantes van a universidades allá y prácticamente les dan la mitad de la carrera de posgrado. ¿Por qué? Puesto que aquí tienen ciento cincuenta y cuatro créditos, cuando allá tienen ciento veinte, entonces, ya llevan veinticinco o treinta créditos más de los que necesitan allá en la universidad.
También, aquí dijimos: se tiene que aprender inglés, porque ya no es posible vivir en este mundo si no se sabe inglés. Y vamos a dar clases en inglés y no se gradúa el que no aprende inglés con cierto grado de TOEFL.      Y ese tipo de exigencias no era para satisfacernos nosotros. Nosotros no sacamos nada.
Yo, todo el tiempo que fui rector no ganaba ni un centavo. Ah no, al final me pusieron un sueldo. Pero casi todo el tiempo no, aquí es un trabajo de amor a la universidad, a la libertad, todo por los estudiantes. Nosotros no íbamos a sacar absolutamente nada, pero lo hicimos con la intención de mejorar al país y ahí iba a venir el beneficio para nosotros, de tratar de contrarestar todas esas ideas equivocadas que existían en ese entonces y que todavía existen´, en gran medida.
Nosotros hemos hecho una buena diferencia aquí en Guatemala, pero es el país donde más diferencia hay. Según me han contado a mí, no hay ningún país que tenga la cantidad de editorialistas y comentaristas en la prensa de filosofía liberal en proporción a la población que en Guatemala; en ningún país. Eso creo que es un triunfo de la (Universidad Francisco) Marroquín, que es conocido y respetado.
Ya se tiene tanta confianza en la (Universidad Francisco) Marroquín que este año viene aquí la (reunión general de la) Sociedad Mont Pelerin, que es la sociedad que según muchos historiadores fue la que le cambió el rumbo al mundo, de irse del socialismo -economía dirigida- a una economía de mercado. Y al que le dan el mérito principal es (en honor a) quién le pusimos el nombre a este auditorio, a (Friedrich A. von) Hayek. Le dan el mérito de haber virado esa tendencia destructiva que existía en el mundo para donde ahora va el mundo, que ya no va para allá (socialismo), eso se acabó. 
Pero a mí me pidieron que les contara algunas de las cosas íntimas de las razones del porqué hicimos la universidad, las cosas que confrontamos, porqué y todo. Eso es lo que he estado contándoles a ustedes, pero talvés tienen algunas preguntas que les gustaría hacer.
Público: Mi pregunta es ¿existió alguna vez algún apoyo político o hubo alguna represalia por parte del Gobierno, cuando supieron de la creación de la universidad?
Dr. Manuel Ayau: No. La única oposición que hubo fue de la (Universidad Rafael) Landívar, por razones ideológicas. La (Universidad de) San Carlos se opuso por principio, pero eso no era que tuvieran algo en contra. La (Universidad Rafael) Landívar sí. Las otras no se opusieron. El gobierno nunca nos hizo daño, el menor daño.
La Universidad (Francisco Marroquín) tiene por estatuto, prohibido meterse en política, al grado que las demás universidades nos reclaman cuando quieren sacar una publicación manifestándose en tal y tal cosa. La (Univesidad Francisco) Marroquín se abstiene, porque la teoría detrás de eso es que si la (Universidad Francisco) Marroquín no se abstiene, entonces está confundiendo su función. Aquí hay toda clase de gente, hay unos que están de acuerdo conmigo y otros que no están de acuerdo.
Pero nosotros creemos en la libertad, que crean como quieran. Pero no voy a hablar yo en nombre de la Universidad (Francisco Marroquín), porque allí hay gente que también está en desacuerdo y es miembro de la Universidad (Francisco Marroquín). Entonces, la Universidad (Francisco Marroquín) no tiene opinión, cada persona que está en la universidad tiene la propia. Nosotros no hablamos en nombre de ustedes, yo hablo en nombre mío, por respeto a los demás. Que cada quién piense como quiera, no tiene que pensar como nosotros. Si nosotros no lo convencemos, es culpa nuestra.
Hay una cuestión, les voy a decir por qué yo creo tanto en el mercado. Esto es importante para que tengamos tranquilidad de espíritu de creer en el mercado. Yo les voy decir por qué creo yo en la libertad en la sociedad, por qué creo en el mercado. El mercado por definición es libertad, porque si ustedes van al mercado, a cualquier mercado, la gente está intercambiando lo suyo libremente sin coacción.
Cuando alguien le impone a los demás qué deben hacer y cómo y cuándo, entonces ya no es libertad, ya estén obedeciendo el criterio de otros. Libertad es cuando uno obedece su propio criterio; es una razón por la cual yo creo en la libertad, a mí no me gusta que nadie disponga de mí, que disponga de sus cosas, pero no de las mías ni de mí, que disponga de él, de su persona. Eso es desde el punto de vista, digamos egoísta: yo quiero ser libre por razones egoístas, porque a mí me da gusto ser libre.
Ahora, desde el punto de vista social, cuando todos los demás son libres y yo quiero hacer fortuna, yo me tengo que esforzar en satisfacer a todos los demás de acuerdo a sus gustos, a su poder adquisitivo, etcétera, no al mío. Si yo siembro maíz para hacer dinero, no es porque yo coma mucho maíz, es porque la demás gente quiere maíz; si yo hago ropa, no es porque yo necesito mucha ropa, es porque otros quieren ropa.
Como yo estoy tratando de mejorar mi nivel de vida -por mi familia, mis hijos, etcétera, por razones personales-, si yo quiero lograr éxito, yo tengo que satisfacer los deseos de los demás, yo no les puedo imponer mis gustos a los demás, si la sociedad es libre.
Si la sociedad no es libre, yo sí les puedo imponer mis gustos. Por eso, yo estoy en contra de la sociedad que no es libre, para que nadie, ni yo, pueda imponer sus ideas en los demás. Si en esta sociedad donde todos son libres y escogen a quién le compran y a quién no, todo el mundo está compitiendo por satisfacer los deseos de los demás mejor que otros, porque todos queremos ganar dinero en el mercado, no es porque queremos dinero, porque el dinero es lo único que la gente quiere para salir de él. 
El dinero lo queremos para cambiarlo por una camisa, lo que queremos es la camisa, no el dinero. El dinero lo queremos para comprar comida. ¿Qué queremos? La comida, no el dinero. Pero como vivimos en una sociedad donde el intercambio es indirecto, entonces el producto de mi trabajo yo lo pongo temporalmente en dinero mientras me lo gasto. 
Ahora, ¿cómo obtengo yo el favor de los demás?, pues todos los demás están tratando de obtener los favores de los demás. Todos los demás quieren el dinero de los demás; quieren más clientes, entonces todos nos estamos esforzando por satisfacer los deseos de los demás. 
Los buenos, los pícaros, los derechistas, los zurdos, los todos, están en el mercado tratando de satisfacer los deseos de los demás, de acuerdo con el criterio de los demás, de acuerdo con el poder adquisitivo de los demás. Uno no les puede vender nada si no lo pueden pagar y no va a tener éxito en venderles algo si no les gusta a ellos, no a mí. Ahora, no hay sistema en el mundo, que alguien se hubiera imaginado, que ponga a toda la gente a trabajar para el bienestar general, sólo el mercado.
Sólo en el mercado, toda la gente a puro tubo tiene que trabajar para el bienestar de los demás, si quiere tener éxito. Entonces, esa competencia por mejorar a los demás no existe bajo ningún otro sistema y por lo tanto para mí es, socialmente hablando, el sistema mejor para la sociedad. 
Desde el punto de vista personal, todo el mundo en una sociedad libre no tiene que obedecer a los demás, no tiene obligación de obedecer a los demás. Quiere tener y entonces es libre y eso me satisface, pero si quiere tener éxito en su propio campo tiene que satisfacer a los demás, libremente, porque no puedo obligar a los demás a que le compren a él. 
Ahora, imagínense ustedes, ¿quién jamás ha propuesto un sistema mejor? ¿Cómo se podría lograr un sistema que ponga a todos a trabajar para el bienestar ajeno. Yo creo que todo eso que les dije es verdad, pero estoy dispuesto a oir a alguien que me diga que es falso, pero eso nadie lo ha dicho.
La izquierda sí nos hizo daño en varias cosas pero a miembros de la universidad: secuestraron al hijo de un director y lo mataron; trataron de secuerstrar a otro director y lo mataron. Yo me acuerdo que en las graduaciones al aire libre, yo me ponía chaleco contra balas, porque sabía que podía ser blanco para la guerrilla. Desde luego, la universidad me proporcionó un carro blindado. Nos teníamos que proteger, porque nosotros estábamos en la guerra ideológica, no en la guerra armada, pero sí en la guerra ideológica.
Referente a la oposición que tuvimos aquí en la universidad, se me estaba viniendo a la mente un dato muy interesante. El socialista más importante intelectualmente en Guatemala era Mario Monteforte Toledo. Él murió hace como dos años, pero dede hace unos cinco años yo lo invitaba a almorzar, más o menos una vez cada tres meses. Siempre estuvimos en desacuerdo, nunca nos logramos poner de acuerdo. Pero me dijo un día: mirá vos, los subestimamos, no teníamos idea de que iban a tener el éxito que han tenido. Según él, estábamos fijando ya la agenda del debate de opinión pública.
Y si ustedes ven, ustedes ya nacieron ahora que ya se habla de todas estas cosas, pero de economía de mercado ni se hablaba en aquel tiempo, no se hablaba. Se hablaba de sustitución de importaciones, de proteger a los industriales, ya ni se habla de eso. Se hablaba de poner precios topes para esto, hoy día ya ni se habla de eso. De vez en cuando sale alguien diciéndolo pero nadie le hace caso.
Hay muchas cosas que cambiaron en el debate nacional, muchas cosas. Por ejemplo, la privatización (en Guatemala), que se dice que se hizo tan deshonestamente, es falso. La privatización de teléfono y de electricidad se hizo en plicas cerradas y no se vendieron monopolios. (Guatemala) es el único país, hasta donde yo sé en el mundo, donde no se vendieron privilegios, se vendieron las empresas para ponerlas en el mercado y así se decía. Ese tipo de frases no existía hace treinta años. El mejor sistema de celulares del mundo se inventó aquí, en la (Universidad Francisco) Marroquín. Es el mercado libre de frecuencias, con horario y todo lo demás.  El rector, que fue el principal allí, (Giancarlo) Ibargüén, lo llaman de Suiza para que vaya a explicar allá y de Estados Unidos. Se liberó el mercado de onda.
Aquí tenemos el mejor sistema de celular del mundo y las mejores tarifas del mundo. Ahorita está fallando bastante, pero está en fase de transformación. Y cuando nosotros comenzamos con esa lucha, había una ley que decía: se prohibe prestar servicios de telecomunicación, por los medios existentes y por los que están por inventarse.    Éso decía la ley. Tuvimos muchas luchas de eso y nos atacaban por un monton de lados. 
Pero nuestras luchas siempre fueron en el campo de las ideas. iSiempre en el campo de las ideas! Siguiendo el ejemplo de los socialistas del siglo pasado, que creían en lo mismo, que al fin de cuentas las ideas son las decisivas. Las ideas de las élites son las decisivas, nosotros creemos eso. ésa es la filosofía de la Universidad (Francisco Marroquín) y en eso es única.
El año pasado o antepasado, el presidente de Rusia mandó a su principal asesor a Guatemala, a investigar cómo era eso de la Universidad Francisco Marroquín. Aquí vino a dar conferencias y lo pueden bajar en el (sitio) web de la universidad, porque su discurso está allí. 
Yo no sé cuantos se meten al (sitio) web de la (Universidad Francisco) Marroquín. [http://www.ufm.edu.gt/ www.ufm.edu.gt] Métanse, allí hay mucho que aprender de la universidad. Vino un profesor de MIT (Massachusetts Institute of Technology) y cuando se iba dijo: miren, aquí la tecnología de comunicaciones de computación, de todo lo que tiene que ver con New Media, nos dijo, mire, aquí están más adelantados que nosotros en MIT, con una gran diferencia, que aquí las cosas funcionan y allá no. 
Nosotros estamos muy orgullosos de los logros, porque podemos comparar con otras instituciones y con lo que es ahora y lo que era antes. Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado. Ustedes están en desventaja porque ustedes vienen a estudiar aquí, pues no han ido a estudiar a otras (universidades) para ver cómo son, así que ustedes vienen aquí y ven lo que hay aquí y por supuesto en lo que más se van a fijar es en los defectos, porque tampoco somos perfectos y uno en lo que se fija más es en lo que no le gusta.
Pero si empiezan a averiguar y a comparar, entonces van a ver lo que es esta universidad (la UFM) comparada con otras. 
Público: Yo soy Fernando, quería ver si nos podía contar un par de anécdotas de cuando trajeron a (Ludwig von) Mises y a (Friedrich A. von) Hayek y cómo fue esa experiencia y cómo hicieron para traerlos.
Dr. Manuel Ayau: Cuando las grandes mentes liberales que rodeaban a (Ludwig von) Mises, que es universalmente reconocido como el líder intelectual del liberalismo tipo inglés, no francés, (cuando) ellos vieron que eramos un grupo de amateurs no tenían la estatura ni nada para estar haciendo lo que estaban haciendo, entonces (Mises) aceptó venir porque él sabía que no sólo nos iba a enseñar algo, sino que su presencia nos iba a dar el prestigio en la comunidad. Él vino con el profesor (Gidon) Schenholtz y sus esposas.
Para enseñar comercio, trajimos al que en ese tiempo era el profesor más destacado en comercio de (la Universidad de) Harvard, el profesor (Gottfried) Haberler, que todavía mucha gente lo tiene como el mejor en ese tema. 
Cuando (Friedrich A. von) Hayek vino, y vino dos veces, de esa sociedad que el fundó -a la cual le atribuyen haber cambiado el rumbo intelectual en el mundo- la Sociedad Mont Pelerin, él me hizo a mí presidente de esa sociedad, en el año 1978. 
Y cuando (Ludwig von) Mises vino, regresando a eso, llegamos al aeropuerto y naturalmente en ese tiempo, a la gente que entraba le abrían todas las valijas, abrían las valijas y metían las manos los inspectores entre toda la ropa de las señoras y todo lo demás. Y a cualquiera le registraban el equipaje. Por ejemplo, ustedes no pueden sentir lo molesto que era eso porque hoy día si ustedes viajan, en la entrada al país no tienen que estar registrándole sus equipajes.
Pero en ese tiempo, todas las valijas se abrían y se registraban. Nosotros hicimos una gran lucha por eso y hay un artículo, por ahí, que me atribuye a mí el hecho de haber quitado esa incomodidad. Pero cuando entró (Ludwig von) Mises, naturalmente sus valijas las abren, yo estaba al lado de él allí, verdad, y se voltea conmigo y me dice: están registrando para ver si no estoy entrando riquezas a su país. Desde luego, eso es lo único que buscan, verdad, si hay algo de valor allí, verdad, entonces me pareció muy atinada su frase. Aquí dio varias conferencias. Lo llevé a Costa Rica, allá también fue muy bien recibido por los liberales.
Talvés a la persona más famosa que invité fue a Ludwig Erhard, al que le atribuían el mérito del milagro alemán, que había sido canciller de Alemania. Yo fui a ver un día allí en Alemania y le dije: mire, quisiera invitarlo para que venga a dar conferencias para nosotros a Guatemala. Él aceptó inmediatamente, le gustó la idea, y cuando salí de la oficina le digo a mi cuate que iba conmigo: puchica vos, ¿ahora de dónde vamos a sacar el pisto, ahora ya aceptó?ú
Éramos bastante aventados. Casi todos éramos acostumbrados a tomar riesgos, pues todos éramos empresarios en diversos ramos. Pues así fue, lo invité y después me fui a Estados Unidos a tratar de conseguir pisto con unos amigos en Indiana y me dijeron: va, está bueno, pero tiene que pasar aquí primero. 
Entonces, después me fui a la Cámara de Comercio en México, a decirles que si querían tener a este distinguido invitado. Dijeron que sí, que compartían los gastos y todo lo demás, lo mismo en El Salvador, lo mismo en Costa Rica y en Caracas. 
Pero de repente, (Ludwig) Erhard me dijo a mí: no, yo no quiero ir a Estados Unidos, yo ya he ido allí muchas veces y lo que me interesa conocer es México, Centroamérica y estar por allá con todos ustedes.      Y Erhard viajaba en primera clase, con secretaria, traductor y guardaespaldas, así que no era nada barato traerlo. 
Entonces yo le dije al de Indianápolis: (Ludwig) Erhard dice que no quiere ir a Indianápolis. Entonces me dijo: entonces no les doy el dinero. Entonces le escribí a Erhard: tiene que ir a Indianápolis porque si no, no hay plata para traerlo a Guatemala. 
Y así se hacían las cosas pues. Se tenían que ir resolviendo. Eso nos colocó en el mapa, porque todo el mundo quería ir a los eventos donde iba a hablar el autor del milagro económico alemán. En la Universidad Rafael Landívar le dieron un doctorado. Y así, trajimos a otras personas muy famosas que vinieron por afinidad de ideas.
En el libro de memorias de la viuda de (Ludwig von) Mises cuenta cuando vino a Guatemala. Y allí cuenta lo que yo le conté, que cuando invité a fulano de tal me dijo que su honorario eran mil dólares, -en aquel tiempo los honorarios eran mucho más modestos que ahora- que eran mil dólares. Entonces, yo le escribí a ese que me había pedido mil dólares, un famoso profesor, y le dije: mire, a (Ludwig von) Mises sólo le pagamos seiscientos. Entonces, me contestó: yo no puedo cobrar más que Mises, seiscientos.      Venían pues, por simpatía, más que por ese pisto.
Trajimos a un montón de gente. Hay un rector en Buenos Aires que me dijo: mirá, ustedes hacen las cosas bien, no te lo voy a discutir eso, pero ustedes son más famosos por la cantidad de gente que han invitado, por la calidad de gente que han invitado, que por otra cosa. 
Efectivamente, yo no creo que haya una universidad que tenga el elenco de doctores honoris causa que tenemos nosotros. Creo que tenemos cuatro o cinco premios nobel allí, gente muy respetada, presidentes de otros países. Invitamos al presidente de Checoslovaquia y se vino en el avión del Gobierno para acá, para que le diéramos el doctorado aquí. No es por nada que una gente hace esas cosas pues. 
Y (Vladimir) Putin manda a su mano derecha a venir a ver la cosa aquí, pues tampoco es por nada. Todavía me dice el asesor de Putin, mire, ¿y este modelo de dónde lo copiaron? No, le dije, esto no lo copiamos, si esto se hizo porque no había modelo que copiar. Nosotros queremos poner el modelo y con el tiempo ya va a ver que lo hacemos. No estamos muy lejos de haberlo logrado, por la solicitud de asesoría que tenemos de otras universidades de todo el mundo.
Bueno, yo estoy presumiendo aquí y presumiendo, y presumiendo, y presumiendo, pero les digo que tengo bastante de que presumir. Estoy muy satisfecho de la oportunidad de podérselos explicar. Generalmente no explico todas estas cosas, pero esto fue lo que me pidió Joe (Joseph Keckeissen) que hiciera, que les contara intimidades y cosas y porqué pensamos así y qué hicimos, como para lograr entender qué queriamos, y qué queríamos enseñar y todo eso; y nos costó, nos costó mucho trabajo y aquí estamos. 
Así es que, yo espero que nuestras aspiraciones de darle oportunidad a la juventud de Guatemala de estudiar lo que nosotros creemos que es la verdad, que es el fundamento jurídico y económico de una sociedad libre, que lo puedan aprovechar, y que lo aprovechen, y que se den la oportunidad de aprovecharlo.
A ustedes les toca un mundo bastante difícil, porque estas ideas todavía son muy criticadas y a mucha gente no les gustan. Y no queda más remedio que a veces defenderlas, si uno las cree y si uno sabe cómo defenderlas. Eso es importante. No es difícil defenderlas, porque nos basamos en principios éticos y morales: la dignidad del individuo y la libertad del individuo, y eso cualquiera debería poder defenderlo.
Así que muchas gracias por escucharme hoy en la tarde. Aprovechen.
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Créditos iniciales
Epocas de la ilustración del Liberalismo
La Ilustración francesa
La Ilustración inglesa
Consecuencias de la Revolución francesa
El liberalismo de la UFM
La tradición liberal escocesa
El objetivo del liberalismo
La propiedad más valiosa: la vida
Diferencia entre la libertad y la esclavitud
Economía
Importancia de estudiar las ciencias económicas
Objetivo de la economía: el racionamiento y la distribución de los bienes escasos
Coordinación del abastecimiento de bienes
El papel del mercado en la distribución de bienes
Coordinación del funcionamiento de mercado: el sistema de precios
Ejemplo: el efecto de las regulaciones sobre el transporte de madera
Crítica a las políticas del gobierno
¿Pueden las personas ordenar el mundo mejor que el mercado?
Efectos negativos al ordenar el abastecimiento de comida
La ignorancia generalizada
Los literatos socialistas del siglo XIX: creación del London School of Economics
La influencia del London School of Economics
La estrategia de esta escuela
¿Cómo enseñar la economía de mercado a la sociedad?
Orden jurídico de una sociedad libre: el derecho individual
Ausencia de derechos individuales en la sociedad guatemalteca
Retos para fundar la UFM
¿Cómo enseñar la parte económica de la sociedad?
Preparación de los docentes
Fundación del Centro de Estudios Económicos Sociales
La congruencia de la economía de mercado
Fundación de la Universidad
La ideología del grupo
El proceso de elección del rector
La conformación del claustro de profesores
Dr. Joseph Keckeissen
Los profesores invitados
Selección de los mejores profesores
Estrategia de competencia con las universidades extranjeras
Un nivel académico más estricto
Reducción del número de estudiantes
Mejorar el elenco de profesores
Aumento del tamaño del campus
El prestigio actual de la UFM
El alto nivel de la Escuela de Medicina
El dominio del inglés
Contribuciones al liberalismo mundial
Preguntas
¿Existió algún apoyo político o represalia cuando fundaron la UFM?
¿Por qué yo creo en el Mercado y en la Libertad?
¿Cómo obtengo yo el favor de los demás?  ¿Cómo satisfago las necesidades de los demás?
Ausencia de un sistema que funcione mejor
¿Qué daños produjo la Izquierda sobre las políticas o miembros de la UFM?
La privatización de los teléfonos y la liberalización del espectro electromagnético
La filosofía de la UFM: las ideas de las élites son las decisivas
¿Cómo invitaron a Ludwig von Mises y a Friedrich Hayek a la UFM?
Anécdotas de la visita de Mises
Anécdotas de la visita de Ludwig Bernhard
Memorias de la viuda de Ludwig von Mises
El elenco de doctores honoris causa
Conclusiones: la misión y la visión de la UFM
Despedida
Créditos Finales
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