Importancia de la Ley de costos comparados

  
  
  
  
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Acerca de Manuel F. Ayau

Manuel F. Ayau
El Dr. Manuel F. Ayau (1925-2010) fue fundador del Centro de Estudios Económico-Sociales y de la Universidad Francisco Marroquín, de la cual fue rector hasta 1988. Fue miembro del Consejo Directivo de Liberty Fund y directivo de Foundation for Economic Education (FEE). También, escribió varios libros, tales como: No tenemos que seguir siendo pobres para siempre, El proceso económico, Cómo mejorar el nivel de vida y La década perdida; fue columnista de The Wall Street Journal y del diario guatemalteco Prensa Libre. Lea más sobre el Dr. Manuel F. Ayau

Fuente: www.ufm.edu
Última actualización: 03/08/2010


Créditos

La importancia de la Ley de Costos Comparados
Dr. Manuel Ayau

Auditorio Friedrich A. Hayek
Universidad Francisco Marroquín
Guatemala, 23 de febrero de 2006

Una producción de New Media - UFM.  Guatemala, febrero de 2006
Cámara 1: Sergio Miranda; cámara 2: Jorge Samayoa; edición digital: Rodrigo Escalante; índice: Christiaan Ketelaar; publicación: Pedro David España

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Dr. Manuel F. Ayau: Bueno, originalmente me habían dicho que comentara este libro (Un juego que no suma cero, Manuel F. Ayau, 2006), en el supuesto de que ya lo habían leído todos. Ese librito, creo yo que describe el fenómeno social más importante que hay: la sociedad es colaboración social. 
Para obtener los beneficios de la cooperación es que la gente empezó a asociarse con otros. Si asociarse con otros no le hubiera producido un beneficio, pues no se hubiera asociado y no existiría la sociedad. No nos tenemos que complicar mucho, pues, para saber por qué existe la sociedad. Lo podemos decir en una frase: la sociedad existe porque le conviene a la gente, así de simple. 
El librito trata de lo que se llama Ley de Costos Comparados o costos comparativos o Ley de Asociación. Y allí digo, creo que al final, cerca del final, que toda la ciencia económica, todos los libros de economía, etcétera, lo que están haciendo es hablando de esa cooperación social. 
La teoría de precios estudia cómo es que la gente coordina sus actos, cómo es que manifiesta sus preferencias, cómo es que escoge los recursos con que va a producir, etcétera; la teoría monetaria, explica cómo el dinero sirve para el cambio indirecto, para no tener que hacer trueques para obtener las satisfacciones; la teoría de costos decrecientes; todo libro de economía es para explicar los mecanismos que coordinan el intercambio.
Pero pocos son los libros de economía que empiezan explicando el libre intercambio. Ustedes tienen la suerte de tener que estudiar en mi texto y allí sí explico eso desde el principio. Creo que así deberían ser todos. Pero en este librito hago referencia a otras implicaciones que no estoy tratando en el texto de El Proceso Económico (Manuel F. Ayau, 2004). 
Empiezo por decir que uno ejerce el derecho de propiedad de algo, -de mi saco, mis pantalones, mi cepillo de dientes, mi carro, mi casa, mi plancha, lo que fuera-, uno ejerce ese derecho disfrutando de la cosa o bien haciéndola trato, es decir, "el trato" es otra palabra para decir "el comercio".
Es una manera de ejercer el derecho de propiedad y sólo están esas dos maneras. Yo puedo entregar algo a cambio de otra cosa, sea dinero u otra cosa, porque es mío. Cuando prescindo de ello, se vuelve mío lo que recibo a cambio. Quien me lo da, me lo está dando porque aprecia más lo que está recibiendo que lo que me está dando; y yo aprecio más lo que estoy recibiendo que lo que estoy dando. 
Mucha gente está a favor del derecho de propiedad, sólo así, pero cuando habla de comercio internacional, por ejemplo, está a favor de que se restrinja ese derecho y se le ponga impuestos a los que están intercambiando, sólo por el hecho de que viven en países distintos. 
Esas personas que están a favor del derecho de propiedad, pero que al mismo tiempo discriminan con el disfrute de la propiedad entre dos personas sólo porque viven en países distintos, son incongruentes, son inconsistentes. 
El ejemplo que muchas veces doy es el ejemplo de Václav y de Wenceslao, que son dos personas que viven en la república ex checa, de Checoslovaquia. Uno vivía en Bratislava, que era la capital de esa provincia y el otro vivía en Praga, que era la capital de toda Checoslovaquia en ese entonces.
Esas personas intercambiaban tranquilamente entre sí, pero de repente, hace unos años, dividieron la república en dos, la República Checa y la República Eslovaca. Ahora, esa misma gente, intercambiando exactamente las mismas cosas, paga un impuesto por intercambiar.
Es decir, que su derecho de propiedad ha sido destruido por el hecho de que pusieron una frontera entre uno y el otro. Y la frontera es artificial, verdad. La frontera se pone a pura punta de pistola, no es que allí nació la frontera y que allí hay una división natural. No. 
Allí, a puras guerras es que se han establecido las fronteras. Así que es que es una división enteramente artificial, que no tiene nada que ver con la economía y que no tiene nada que ver con el ejercicio del derecho de propiedad. 
Bueno, ¿cuál es la propiedad de ustedes que más aprecian? Su propio pellejo, pues. Su propia persona. Ustedes son dueños de sí mismos. Esa es la propiedad más preciosa que tienen. Ustedes tienen un derecho de propiedad sobre eso.
¿Qué quiere decir derecho de propiedad? Derecho de disponer qué se hace con ello. Ese es el derecho de propiedad. Si alguien dispone de mi persona, esa persona es dueña de mí. Y el derecho de propiedad quiere decir que nadie tiene ningún derecho sobre esa cosa. Ni el 99.99% de la población, en su mayoría.
Estos anteojos son míos. Según la misma Constitución (Política) de la República (de Guatemala) en el Capítulo II, si estos artículos son míos, nadie tiene derecho a tocar estos anteojos si yo no le doy permiso. Eso se llama ejercicio del derecho de propiedad.
Así que realmente no me cabe en la mente cómo hay gente que esté en contra del derecho de propiedad. Pero parte de la razón, creo yo, es que la gente no piensa que eso es propiedad. 
La gente, cuando uno habla de propiedad piensa en una finca y dice: "ah, esa es la propiedad de aquél". Y es cierto, sí es la propiedad de aquél, la casa es la propiedad de aquél. Pero, allí no termina la propiedad. Mi cepillo de dientes es propiedad. Yo no se lo presto a nadie, sólo yo lo puedo usar y ese es mi derecho y nadie lo puede usar sin mi permiso. Eso es ejercer el derecho de propiedad.
Pues una manera de ejercer el derecho de propiedad es haciéndola trato: yo te doy lo mío, tú me das lo tuyo. Bueno, desde hace muchos años, el padre de la ciencia económica, Adam Smith, empieza su libro (Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, 1776) donde debe empezar, hablando del intercambio.
Y habla de que debido al intercambio, las tareas se pueden especializar y una persona (puede) hacer las flechas y el otro ir a cazar y después hacer tratos. Y entonces, van a tener más venados y más flechas y se van especializando. Y entonces, puede aumentar cada quien su productividad.
El ejemplo de Adam Smith es de una persona haciendo alfileres: ¿cuántas alfileres puede hacer al día? No me acuerdo cuántas dijo, pero eran poquísimas, verdad, diez o doce. Pero si se dividían el trabajo entre varios, para que uno estirara el alambre, el otro le hiciera la punta, el otro le hiciera el ojal, etcétera, etcétera, podían hacer como veinte mil.
Entonces, la especialización definitivamente aumenta la productividad de la gente y si la genta aumenta su productividad...la productividad, como ustedes ya deberían saber, es lo que uno puede producir por hora, por manzana, por dólar invertido o por hora hombre, (etcétera). Productividad es producción, según algún otro parámetro que se va a usar para comparar.
Entonces, ya con la especialización uno puede producir más y entonces uno puede pagar más por lo que recibe mientras al mismo tiempo le cuesta menos.
Si antes para hacer un alfiler me tomaba una hora y yo podía hacer trato ese alfiler, comprar con ese alfiler alguna otra cosa, pues cuidaba mucho cómo gastaba ese alfiler. Pero si hago veinte mil alfileres, entonces ya puedo pagar cinco alfileres por lo mismo que antes pagaba uno.
Es decir, el aumento de mi productividad me permite también pagar más, mientras al mismo tiempo me cuesta menos. Eso es, por ejemplo, el tipo de beneficio del aumento de productividad. 
Pero, yo comento en ese librito  que eso nadie lo discute, es cierto, pero que el beneficio de la productividad se debe a la especialización, pero no se puede anticipar hasta después que se hizo la división del trabajo.
Uno no puede adivinar qué va a pasar, uno podría suponer. Pero no lo puede averiguar bien hasta que no se divida el trabajo y mire que efectivamente va a haber un aumento de productividad.
Pero, no puede haber sido así el principio de la división del trabajo, porque la gente para llegar a dividirse el trabajo tiene que haber percibido de antemano que iba a tener más. Y no me refiero a tener más aprecio, solamente, por lo que recibe, a más cantidad me refiero.
La gente escoge sus prioridades: ¿qué es lo que quiero tener? Lo escoge subjetivamente, es cierto. Entonces, cuando se le presenta una oportunidad de hacer un negocio, entonces compara qué prefiere: lo que va a recibir con lo que va a dar.
Pero, si no aumentara el producto social debido a la división del trabajo, lo único que pasaría como consecuencia de los intercambios, basados en el valor subjetivo de lo que se recibe y se da, sería que las mismas cosas cambiaron de dueño, pero no que hay más cosas sólo debido al intercambio.
El fenómeno de la división del trabajo hay que explicarlo en términos objetivos y no subjetivos. Hay que demostrar que el intercambio aumenta la cantidad de bienes disponibles para los que están participando en esa sociedad. Aumenta la cantidad, sin que la productividad de cada uno aumente.
Suponiendo que no cambia la productividad de ninguno y no cambia el tiempo trabajado y no cambia ninguna cosa, de todos modos va a haber más si se dividen el trabajo acorde con la ley de costos comparados. Ahora, la gente no sabe qué es la ley de costos comparados y menos hace cinco mil años cuando empezaron a intercambiar o diez mil años.
Pero todos saben su costo de oportunidad. Porque todos dicen: "Bueno, yo voy a hacer aquella cosa, pero debido a eso pues ya no puedo hacer aquella otra". Todos están tomando en cuenta su costo de oportunidad.
Entonces, comparan su costo con el beneficio que van a obtener de intercambiar. Y eso lo comparan antes del intercambio porque es la perspectiva de ese beneficio lo que los induce a intercambiar. Entonces, la explicación que está aquí es la misma que está en El Proceso Económico (Manuel F. Ayau, 2004).
Bueno, ahí están los mismos dos: Pedro y Juan. Y como dije, hay que fijarse en un detalle, en el ejemplo no vamos a aumentar ni el tiempo, sólo vamos a poner 12 horas, 12 horas, 12 horas y 12 horas. Pedro haciendo 12 horas pan, hace 12 panes y en 12 horas hace seis ropas. Y éste (Juan) en 12 horas hace 6 panes; y en 12 horas hace 2 ropas.
Ahí está la productividad de estas personas, porque estamos diciendo cuánto producen por hora. Éste produce 1 pan por hora, éste produce medio pan por hora, etcétera. Ahí está la productividad, esa no la vamos a cambiar en el ejemplo. Creo que este ejemplo ya lo saben pero de todas maneras es tan interesante que les va a gustar.
¿Cuánto producen juntos? 18 panes más 8 ropas. Ahora, si se dividen el trabajo, ¿cómo se lo van a dividir? Ustedes ya lo leyeron, bueno, Pedro tiene ventaja en todo, ¿verdad? ¿Qué va a producir Pedro? ¿En qué tiene más ventaja?
¿En qué tiene más ventaja Pedro? Ya van llegando. En ropa. En pan, su ventaja es 2 a 1 y en ropa es 3 a 1. Así que ésta es mayor ventaja en ropa, entonces que él haga toda la ropa. Hace ocho ropas y le toma 16 horas. Que no vamos a cambiar el total de horas; entonces, 24 menos 16, ¿cuánto es? 8 horas. Y como hace 1 pan por hora, hace 8 panes, esto es lo que hace ahora Pedro.
Y como ya tienen toda la ropa que quieren entre los dos, supongamos, entonces éste (Juan) no hace ropa y se dedica 24 horas a hacer panes y por lo tanto, hace 12 panes. ¿Está bien? Ahora el total es 20 panes y 8 ropas.
Ahora, podrían hacer un trato como éste: éste (Juan) tiene 12 panes y le da 5 a éste (Pedro) y entonces éste (Pedro) va a tener 13 panes y éste (Pedro) le da 2 ropas a éste (Juan) y como ya no tiene 12, tiene 7 panes (Juan), porque le dio 5 a éste (Pedro) y ahora éste (Pedro) tiene 6 ropas. 
Bueno, tienen la misma cantidad de ropas que al principio, pero éste (Juan) tiene 1 pan más y éste (Pedro) tiene 1 pan más. ¿Por qué pueden tener más? Porque hay más aquí. Ahora, ¿a qué se debe que hay más? Eso es lo que uno tiene que tener muy claro. Hay más porque disminuyeron el costo.
Vamos a ver, ¿qué fue lo que éste (Juan) dio? Dio 5 panes. Para Juan, 6 panes tienen un costo de 2 ropas, porque en las 12 horas puede producir esto u esto. Si produce 12 panes ya no hace nada de ropa, entonces 6 panes a él (Juan) le cuestan 2 ropas. Pero en cambio, va a obtener sus 2 ropas, a cambio de 5 panes, quiere decir que allí está el pan que ganó.
Y aquí, Pedro dio ropas. Digamos, 2 ropas para Pedro es igual a 4 panes. 2 ropas a él le cuestan 4 panes, pero va a recibir 5 panes, allí está el pan que ganó. Ahora, ¿por qué hay más después si trabajaron lo mismo? No trabajaron ni más rápido ni con más productividad.
Porque Pedro disminuyó el tiempo que empleaba para hacer aquello donde tiene menor ventaja y está dedicando más tiempo a donde es "más mejor" y Juan está evitando gastar tiempo donde es "más peor", para hacerlo donde es "menos peor". Aquí no queda más remedio que destrozar la gramática, para ser claro.
Entonces, el aumento de producción de ambos se debe a que están optando por la combinación de esfuerzo que tiene menor costo de oportunidad.
En el librito (Un juego que no suma cero, Manuel F. Ayau, 2006) pongo un ejemplo de una secretaria de una fábrica de hacer fotocopiadoras, que se encuentra en el pasillo con el jefe técnico, que iba a sacar una fotocopia y ella le dice: "Déjeme, yo le voy a ir a sacar la fotocopia". Y él le dice: "No, si yo la sé sacar mejor que usted, si yo le enseñé a usted". "Sí", le contesta ella, "pero el costo para la compañía de sacar fotocopias es menor si yo la saco que si usted dedica tiempo a eso".
Allí ven ustedes, por ejemplo, una aplicación práctica, un razonamiento práctico de lo que es esto. Están evitando gastar más de lo necesario en lograr lo que desean al final.
Otro ejemplo que pongo allí es el del doctor. Él sabe preparar al paciente para la operación mucho mejor que la enfermera.  Él le enseña a la enfermera; él le dice qué hacer, pero él no prepara al paciente. Él tiene ventaja comparada con la enfermera en preparar al paciente, pero también tiene ventaja en diagnosticar al paciente y tiene mayor ventaja en hacer la operación.
Es decir, tiene mayor ventaja en lo que es propio de su profesión sobre la enfermera. Entonces, él no gasta el tiempo en hacer aquellas cosas que le impedirían o le costarían dejar de hacer otras en las que tiene mayor ventaja.
Así es que allí está nuevamente operando la ley de costos comparados. Esta ley sirve para distribuir todo en el esfuerzo social de satisfacer sus necesidades y satisfacciones. Por ejemplo, yo me acuerdo que cuando yo era gerente de una empresa, yo estaba consciente que tenía amigos que podían haber manejado esa empresa mejor que yo.
Pero no me desplazaron. ¿Por qué? Por que así como tenían ventaja sobre mí en el manejo de esa empresa, también tenían ventaja en la empresa que estaban manejando. Y en la empresa que estaban manejando, la ventaja era mayor que la ventaja que tenían en la empresa que yo estaba manejando.
Entonces, así resultaba él manejando esa empresa y yo la que estaba manejando. Así se divide el talento empresarial también. De acuerdo con los costos comparativos.
Yo también, en esos tiempos, recuerdo que tenía clientes, cuyos negocios yo estoy seguro que yo podría haber manejado mejor que ellos, pero mi ventaja en manejar su negocio era muy chiquita comparada con la ventaja que yo tenía en el negocio que estaba manejando. 
Entonces no me iba a meter a desplazarlos, sólo porque yo tenía ventaja sobre ellos. Yo me estaba dedicando a aquello donde mi ventaja era mayor, no donde mi ventaja era menor.
Allí también está funcionando (la ley de) costos comparativos, en la división de los talentos profesionales y gerenciales. En la división de la tierra. La tierra es algo que siempre está en el mercado.
¿Qué quiere decir que está en el mercado? Quiere decir que si al dueño se le ofrece suficiente plata, la vende; y si no la vende es que no le han ofrecido suficiente y se queda con ella.
Entonces, cualquiera que es propietario de una finca, está incurriendo en un costo de oportunidad. ¿Cuál es ese costo de oportunidad? El rendimiento que podría tener lo que le dan en pago por la finca o lo que le ofrecen por la finca, en otra actividad.
Allí, él podría estar ganando, aunque fueran intereses en el banco, pero el quedarse con la finca, seguir en posesión de la finca, le impide que gane lo que podría ganar en otra cosa esa cantidad de dinero. Ese es un costo de oportunidad que él está sufriendo.
Entonces, la tierra, como todo, siempre está cambiando de manos; pero la tierra, muy despacio. Porque, generalmente, el que ya es dueño de la tierra la puede explotar mejor que un extraño, porque ya conoce dónde están los pedazos pantanosos, dónde pasa tal cosa, dónde está el otro, dónde se da bien aquello, dónde se da bien aquello. 
Y, es difícil que uno que llegue allí nuevo le pueda sacar mayor ventaja que el que ya la está explotando, si es que la está explotando. Porque muchas veces la tierra se tiene sólo por especulación, para poderla vender otro día más caro.
Y allí el cálculo, es ¿cuánto más caro va a ser que la puedo vender comparado con cuánto voy a perder por no invertir ese dinero en otro lado? Y si acierta y realmente sube la propiedad en mayor cantidad de lo que dejó de ganar en otro lado, pues gana; y si la propiedad no subió tanto, pues pierde.
Él está haciendo un intercambio con él mismo. La tierra, como todos los recursos, siempre está en estado de flujo. El ejemplo que pongo allí, también en el librito (Un juego que no suma cero, Manuel F. Ayau, 2006), es el del forastero que llega a esta finca y está el dueño allí en una hamaca y le dice (el forastero al dueño): "Mire, don Pancho, le compro su finca".
Y don Pancho le dice: "Bueno, ¿cuánto me da?"    (Y el forastero le contesta:) "Pues, cincuenta mil dólares". (Dice el dueño:) "Pues venga mañana, lo voy a pensar hoy en la noche".
Entonces don Pancho en la noche dice: "Bueno, ¿qué hago con cincuenta mil dólares? Aquí tengo casa gratis, tengo un ingreso de cincuenta mil y si me da los cincuenta mil y me voy pierdo la tierra, no tengo casa y además mis antepasados están enterrados aquí".
Entonces le dice al señor: "No, muchas gracias". Pero él (el forastero) le dice: "Mire, le voy a dar cien (mil)". (Dice el dueño:) "Ah, pues venga mañana, lo voy a pensar". (Piensa:) "¿Qué hago con cien (mil)? Pues compro una casa, ¿pero de dónde saco el ingreso, esto y el otro?" Total, que no le salen las cuentas y además sus antepasados están enterrados allí. Entonces le dice (al forastero): "No, muchas gracias".
Entonces, llega el tipo (el forastero) y le dice: "Sabe qué don Pancho, mi última oferta, ciento cincuenta (mil)". (Dice el dueño:) "Venga mañana, lo voy a pensar". Entonces piensa y dice: "Bueno, con cincuenta (mil) compro una casa en la playa, siempre me ha encantado la playa, que alegre voy a estar allí. Con cien (mil), los meto al banco y me van a pagar más de lo que me da la finca y entonces no tengo que trabajar, tengo casa y no tengo que sufrir la polución de la ciudad. Pero, ¿y mis antepasados? Bueno, mis antepasados van a pensar que yo soy un idiota si no vendo". Entonces, se la vendió.
Ahora, ¿quién ganó? Ganó él, porque está mejor en la playa de lo que estaba allí, trabajando para ganar su pistillo. El que compró también, porque si hubiera otra cosa que hacer con ese dinero que le diera mayor rendimiento hace la otra cosa y no compra la finca y los antepasados también porque él no es un idiota.
Entonces, están muy contentos, allá arriba o allá abajo, según donde estén. Parte de lo más importante que hay que aprender de esta lección es que la ganancia de uno se debe a que el otro gana. Por eso el título del librito es: "No es un juego de suma cero". Los dos ganan, no es como en una lotería, que lo que se lleva uno es lo que perdieron los otros. Eso es un juego de suma cero.
En un intercambio libre, puesto que sólo va a ocurrir si el beneficio es mutuo, entonces la riqueza que unos ganan es porque los otros se enriquecieron también. Eso es de lo más difícil de entender, a juzgar por todo lo que se dice en la prensa y en los discursos de todas esas entidades de iniciales, verdad, OIT (Organización Internacional del Trabajo), BM (Banco Mundial), FMI (Fondo Monetario Internacional) y todos los vagos esos que andan recomendando a los países qué hacer. No lo entienden.
Yo les puedo asegurar que no es hasta ahora que en el Banco Mundial están comenzando a entender esto. Si uno lee toda la literatura de los últimos cincuenta años, no encuentra evidencia de que entiendan esto y más bien encuentra mucha evidencia de que no lo entienden. Y ahora, si uno lee lo que está saliendo de allí, encuentra que ya lo comienzan a entender.
Ahora, ¿por qué es eso importante? Porque ellos vienen aquí y dicen: "La solución de la pobreza es redistribuir la riqueza". Ahora, fíjense ustedes lo que están diciendo. Toda la riqueza es de alguien, ¿verdad?. Ya es de alguien. Y tenemos que suponer que la adquirió legítimamente, porque si no, se debería ir a la cárcel.
Entonces, lo que ellos están sugiriendo es que le quiten a la gente su legítima propiedad para dársela a otros. Eso tiene que tener como fundamento la falacia de creer que lo que tiene éste es porque el otro no tiene. Cuando la realidad es que en el mercado, la única manera de hacer plata es haciendo a los demás más ricos.
En algo van a estar trabajando ustedes cuando se gradúen y si quieren prosperar, ustedes se van a tener que preocupar más de qué quieren los demás en vez de qué quieren ustedes. Porque lo que ustedes quieren ya lo saben, eso es fácil, saber qué quiere uno. Uno puede ordenar sus propiedades, pero eso lo hace uno en un momento.
Lo difícil está en saber qué quieren los demás. Porque si yo tengo una fábrica de pantalones, yo no hago los pantalones a mi gusto. Yo trabajo en una fábrica de pisos cerámicos. Allí no se hace el piso a mi gusto. Todos los expertos dicen que yo tengo muy mal gusto. 
Yo creo que es al revés, que yo tengo bueno gusto y el resto del mundo tiene mal gusto. Pero como yo le quiero vender mi piso a los de mal gusto, lo tengo que hacer al gusto de ellos.
Si yo voy a hacer telas, no las voy a hacer a mi gusto, porque yo tengo buen gusto, pero el resto del mundo tiene muy mal gusto. Entonces, si quiero vender las telas, las tengo que hacer al gusto de toda la demás gente.
Si yo voy a producir comida, yo voy a producir comida que a la demás gente le gusta, aunque a mí no me guste. Es decir, todo lo que van a estar haciendo es para satisfacer deseos ajenos y van a estar compitiendo con otros que quieren lo mismo.
Todo el mundo quiere satisfacer mejor que sus competidores, porque entonces uno es el que va a lograr hacer el negocio y quedarse con la plata. Entonces, en una economía de mercado, sólo se puede ganar dinero haciendo a los demás más ricos.
Eso no se puede hacer en otras economías. Porque, ¿qué quiere decir mercado? Mercado quiere decir transacción libre; eso es lo que quiere decir mercado; que nadie me va a impedir que yo haga trato con aquél o que lo haga en tal forma con el otro o eso.
Mientras nadie pueda influir en mí para que lo haga de una forma que no es la que quiero hacer, yo soy libre de hacer mis tratos. Eso se llama mercado y la ciencia económica lo que estudia es cómo funciona el mercado.
Porque de lo que yo estoy hablando, de esos intercambios, eso es lo que se llama mercado, intercambio libre. Y como ya vimos, la gente sólo va a intercambiar si es libre, porque sale beneficiada. Entonces, toda la gente va a estar compitiendo por satisfacer los deseos de los demás.
Entonces, esa es la competencia en el mundo entero. Toda la gente está compitiendo con los demás para satisfacer los deseos de los demás. Todos estamos trabajando para los demás. Si ustedes no lo creen, van a fracasar. Si ustedes van a trabajar sólo para satisfacer sus gustos y sus necesidades, van a ser muy pobres.
El que hace la fortuna, es porque los demás lo hicieron rico, a él en vez de a otro. Porque había otro que también quería hacer esa fortuna. No sólo otro, muchos otros. Entonces, ¿quién es el que la hace? El que mejor satisface a los demás.
Yo tengo por allí, no sé si en este librito (Un juego que no suma cero, Manuel F. Ayau, 2006) pero sí en el otro (El Proceso Económico,   Manuel F. Ayau, 2004), un esquema donde digo: "vamos a expresar aquí cómo está distribuida la riqueza en esta sociedad que voy a pintar, en un momento dado".
Digamos, éste tiene esa cantidad, éste esta cantidad, éste esta cantidad, éste es el rico del pueblo y éste está aquí, bueno. Ahí está, cómo está distribuida en un diagrama de barras (la riqueza). Ahora, supongamos que al final del año, éste aumenta su riqueza hasta ahí.
Si esta es una sociedad donde los demás miembros pueden optar por no negociar con él sino negociar con el otro, son libres pues, esa es la definición de libertad; si son libres de intercambiar con este o de abstenerse de intercambiar con él; entonces, éste sólo pudo haber aumentado su fortuna aumentando la de los demás, en algún incremento. 
Si durante ese año, éste aumentó su fortuna de aquí para acá, igualmente lo tuvo que haber hecho enriqueciendo a los demás en cada intercambio. En cada intercambio, uno gana. Allí está la demostración.
Yo hago unos cuantos negocios con Bill Gates, todo el tiempo, cada vez que compro un programa. Ahora, yo les aseguro que yo gano más cada vez que yo hago un negocio con Bill Gates que lo que él gana.
¿Cuánto puede estar él estar ganando en un programa que compro en doscientos dólares? Supongamos que no le costó nada y que está ganando los doscientos dólares, ¿cuánto gano yo? Yo gano varios miles. El beneficio para mí de ese programa es de varios miles.
Él tiene más plata que yo porque hace más negocios que yo, pero cada vez que hacemos uno yo gano más y me voy contento. Él no ha hecho su fortuna empobreciendo a nadie, solamente enriqueciendo a los demás. Y por eso es que los demás lo han hecho rico.
Ahora, viene el Banco Mundial o una de estas instituciones y dice: "vamos a repartir esto, porque éste tiene mucho y éste muy poco". Como si el hecho de que éste (el menos rico) tuviera poco se debe a éste (el más rico), que es el que más lo ha enriquecido. Es una política empobrecedora, porque ahora los incentivos para que éste (el más rico) trabaje y satisfaga los deseos de los demás disminuyen.
Ahora, supongamos que ya no tiene éste (el más rico) más incentivo de producir y todos estaban comprándole a él sus zapatos, pero le quitan el incentivo de producir más, ya no produce más, entonces tienen que ir a comprar sus zapatos a otro lado.
Ahora en vez de ir para allá, van a venir aquí. ¿Quién perdió? Por supuesto que perdió éste, pero perdieron todos los demás también, porque ahora compran un zapato más caro o de menor calidad que el que le compraban a éste (al más rico). Porque si fuera mejor el que está produciendo éste, aquí hubieran estado comprando y no aquí y éste hubiera sido el rico.
Entonces, cuando se manipulan los incentivos con ese tipo de legislación redistributiva y fíjense que es redistributiva. El hecho de usar "re", ¿qué quiere decir? Que ya estaba distribuida. 
Aquí se puede ver, en este ejemplo que puse, una de las implicaciones de la ley de costos comparados, de la ley de asociación, de comprender que el intercambio no es un juego de suma cero, de comprender que en un intercambio las dos personas ganan y que las personas cuando están intercambiando están buscando quién los beneficia más.
Como decía Adam Smith: "Cuando uno va a hacer un negocio con el panadero, uno no le dice al panadero que va a hacer un negocio con él porque su mamá está enferma", pues, la mamá del panadero. No, uno le dice: "Yo quiero comprarle a usted el pan porque quiero alimentar a mis hijos". A mí qué me importa que su mamá esté enferma.
Talvés sí a la enferma le regalé algo, pero eso ya es aparte del negocio. El negocio se hace por conveniencia propia, toda la gente lo hace por conveniencia propia y todos regatean.
Una vez le pregunté al cardenal, allí en la Catedral, a un cardenal que era amigo mío, -porque no todos han sido amigos míos, unos no muy me han querido, pero éste sí era amigo mío-, le dije: mire, y a propósito yo iba a cenar allí con él de vez en cuando, le decía: "Mire, ¿qué instrucciones le da usted a su cocinera cuando va a la plaza a comprar la comida? ¿Cómo es eso?, me dijo. 
"Bueno", le dije, "cuando ella va con la señora que vende los aguacates, ¿usted qué le dice? ¿Que si ella le pide un quetzal por el aguacate, que le dé uno cincuenta (Q. 1.50)? ¿O le dice: no, decile que si no te lo deja en setenta y cinco len (Q. 0.75)? ¡Hay que regatear!"
Digo yo, bueno, ¿y entonces?, todos están tratando de pagarle a los demás lo menos posible, lo necesario para que le den lo que uno quiere recibir, sea su fuerza laboral o el producto de su trabajo, pero todos están intecambiando por beneficio propio.
Y van a intercambiar sólo si ganan, entonces los dos van a ganar y los dos van a ser más ricos. La gente no intercambia porque es social, no, la gente es social porque del intercambio obtiene un beneficio. Y si no fuese así, no habría sociedad.
Nunca se hubiera desarrollado la sociedad si no estaba mejor la gente participando en sociedad que fuera de sociedad. No quiere decir que lo entendían porque probablemente no lo entendían. Es más, estoy seguro que no lo entendían porque en la historio de la ciencia económica no es hasta 1810 o algo así que David Ricardo explica esta teoría.
Audiencia: Mi pregunta es la siguiente, yo no sé si hoy en día América Latina ha captado completamente, digamos, un efecto nocivo del libre mercado, eso es lo que yo percibo a través de los políticos que afanan y que tienen un discurso populista, que se ganan a la gente a través de la mentira. Y me ha llamado mucho la atención el caso concreto de Bolivia, que Bolivia pasó de ser una de las economías con la inflación más grande o de las más grandes a través de la historia, y cuando entró Sánchez de Lozada hubo una serie de Gobiernos que trataron de apegarse al libre mercado y se vieron los beneficios.
Pero ahora, no entiendo en realidad por qué el pueblo boliviano le ha dado ese voto de castigo al libre mercado, cuando en realidad estamos como estamos en América Latina, es decir, hemos prosperado porque hemos avalado las políticas libertarias.  En realidad no entiendo por qué, ahora Bolivia y el resto de América Latina ha seguido un esquema de seguir esta estructura populista, esta estructura de centro izquierda.
Dr. Manuel Ayau: Toda América Latina está mal. Está mal. En Guatemala los salarios hoy día son más o menos lo mismo que en el año 1970, lo mismo está en Argentina. No ha avanzado nada  América Latina.
Eso, a pesar de que tiene todos los inventos de los países adelantados a su disposición, porque tiene todos los materiales plásticos, antibióticos, electrónica y todos los inventos que han inventado aquellos países en los últimos cincuenta años están ahí para utilizarlos.
Sin embargo, a pesar de todo eso, hemos destruido los medios de comunicación. Guatemala tenía un tren de costa a costa y de país a país y se destruyó. Nos quedamos sin electricidad, porque se prohibió hacer electricidad. 
Nos quedamos sin teléfonos, acuérdense que aquí en Guatemala era tan difícil y tan caro conseguir un teléfono que a veces miraba uno un anuncio que decía: "se vende teléfono, con casa". Porque, un teléfono, ¿cuánto valía, pues? Era carísimo.
Y nos fuimos yendo para atrás y para atrás y para atrás y para atrás, adoptando todas las teorías populistas a que usted se refería. Parece que no tuviésemos sentido común. Ahora, ¿de dónde viene la política económica?
La política económica viene de las universidades. Las universidades se empezaron a estatizar por allí por 1920 y entraron todas estas teorías socialistoides, socialistas y comunistas en las universidades. Los conocimientos se fueron para abajo.
En la facultad de medicina, tengo entendido que habían eliminado el estudio de la anatomía. Imagínense ustedes. Bueno, la cosa estaba tan mal en todo el mundo. En Inglaterra, la mamá del socialismo era The London School of Economics, que la establecieron los socialistas prominentes de Inglaterra para ayudar a socializar el mundo.
Es decir, esto era una cosa que estaba en todo el mundo. Cuando con un grupo de amigos nos fijamos, dijimos: "Bueno, hagamos una universidad bien hecha, para empezar a cambiar el mundo nostros también". Así es que por eso estamos aquí.
Pero, la verdad es que sí, todos se han ido para atrás debido al populismo. ¿Y por qué? Porque no se ha enseñado esto, por ejemplo. No se ha ensañado cómo funciona el mercado. Es general la idea de que el mercado es un desorden.
Dicen: "¡pero se lo vas a dejar al libre mercado!" Como que si fuera una cosa horrorosa. Bueno, pero no se han percatado de lo bien que funciona el mercado.
Y no se han percatado de que cualquiera que ha tratado de sustituir los mecanismos de mercado con estudios de planificación, para imponer los planes, han fracasado totalmente. Y han fracasado porque no tienen los elementos de juicio para actuar racionalmente en un mundo de escasos recursos.
Porque los recursos son escasos, hay que racionarlos. Y con el sistema de precios se racionan los recursos y se paran destinando a los usos que la sociedad le da mayor prioridad. Bueno, todos esos mecanismos que funcionan, los desconocen, los desconocen y se burlan de uno.
Yo estoy acostumbrado a que se estén burlando de mí desde el año 1960. Antes de eso no se burlaban de mí, porque yo también estaba equivocado y entonces no se podían burlar. Pero ahora, ya no se burlan tanto.
Pero, ¿cuál es la necesidad más grande que tiene ustedes el día de mañana? Comer. Yo no sé cuál es la necesidad más urgente de todos los demás, pero la suya es comer. ¿Qué van a hacer los otros? No sé.
Bueno, ¿quién está preocupado de que va a encontrar comida accesible, cerca de su casa y al precio que la pueden comprar? ¿Quién está preocupado de que eso va a fallar? Nadie.
Tienen toda clase de otras preocupaciones, pero esa ni se les pasa por la mente porque ustedes saben que mañana pueden comprar bananos, huevos, tortillas, pan y todo lo demás, por ahí nomás, al precio que ustedes lo pueden pagar.
Porque nadie puede estar vendiendo en su tienda a un precio que el vecindario no puede pagar, entonces no vende nada. Entonces, los precios están limitados por lo que la gente puede pagar.
Ahora, ¿quién dijo cuántas zanahorias sembrar, cuántos aguacates cortar? Mañana en la mañana, yo les quiero pedir el favor de que vayan a las cuatro de la mañana al mercado. Y van a ver ahí cómo es de interesante.
Porque allí está la gente caminando, llevando y trayendo, jalando carretas, desempacando, empacando. Y allí se pone toda la venta. A las seis de la tarde ya no hay nada o prácticamente nada. ¿Quién les dijo cuánto llevar y qué llevar?
Esa organización es tremendamente basta. Yo estoy seguro que nadie lo podría dirigir, porque no sólo hay que decir cuántas zanahorias sino que dónde sembrar, a qué distancia, si se van a regar o no se van a regar. 
En fin, la producción de la comida es un mecanismo fantástico y enorme y nadie se preocupa de si va a funcionar mañana o no y nadie interviene. En la Unión Soviética quisieron hacer eso y la gente se murió de famina, empezaron a morir de hambre, entonces desistieron.
¿Qué otra necesidad tienen ustedes mañana? Bueno, van a hacer negocios, van a comprar, van a vender, etcétera, etcétera. Van a usar dinero. Yo les pregunto, ¿quién inventó el dinero? El mercado. La banca central es muy reciente.
La banca central es producto de ese intervencionismo socialistoide, populista, que arruinó a América Latina. Porque si no hubiera habído banca central, las inflaciones galopantes de América Latina no hubiésen ocurrido.
Yo ya le he preguntado a varios banqueros centrales que participaron en esos pecados, les he preguntado: "¿Sin la banca central, podrían haber habido esas inflaciones?" Por supuesto la respuesta es no.
No se pueden dar. ¿Por qué? Porque para hacer ese tipo de inflación, lo primero que se necesita es el poder coercitivo del Estado para impedir que la gente recurra a otras monedas a hacer sus negocios. Porque si ellos ven que está perdiendo el poder adquisitivo la moneda nacional, pues recurren al dólar. Se mira a veces, cuando el quetzal está bajando, muchos negocio se dolarizan; pero si pasan una ley prohibiendo, como estaba aquí, prohibiendo que se haga en dólares pues, entonces toda la gente sufre, porque ve que sus ahorros se destruyen, todos los intercambios se distorsionan, etcétera.
Pero la banca central es la única que puede causar ese tipo de desastre monetario y efectivamente los han causado, Hoy día ya, por ejemplo, el precio del dólar es libre. Pero no lo fue y no querían soltarlo; primero devaluaron el quetzal en términos de su poder adquisitivo, pero después no querían admitir que valía menos, es decir que el dólar valía más, entonces hubo una cantidad de problemas hasta que no les quedó más remedio que reconocer la realidad.
Pero la gente cree que esas cosas las hace el Gobierno. A mí me invitaron una vez del Banco de Guatemala a que les fuera a dar una conferencia de cómo funcionaría un mundo sin banca central y yo comencé la conferencia diciéndoles: "Miren, no es cierto que en el octavo día Dios hizo la banca central, esa es una mentira que les dijeron a ustedes en la universidad. La banca central no ha existido por milenios, es una cosa muy reciente, así que no me digan que todo esto depende de una banca central".
Bueno, yo siempre estuve a favor de que cerraran la banca central, a pesar de que era director en el Banco de Guatemala en dos ocasiones. Y les demostré que se podía cerrar, pero ya les voy a empezar a contar muchas charadas, eso lo dejamos para la próxima.
La gente, los Gobiernos, la gente en general, este Gobierno, todos los Gobiernos, no confían en el mercado, creen que el mercado es injusto. Ahora, ¿qué puede haber de injusto si toda la gente está tratando de satisfacer
Lo que pasa es que a ellos no les gustan los resultados que produce el mercado, porque preferirían otros. Ellos quisieran ser los arquitectos del mundo, ellos 'saben cómo debería ser' y no quieren dejar que el mercado lo decida y no se dan cuenta que ¿qué quiere decir mercado? Mercado es la expresión libre de toda la gente, expresando sus prioridades, su poder adquisitivo, etcétera, etcétera. 
Entonces si el Gobierno se mete a cambiar eso, lo que está haciendo es destruyendo antidemocráticamente lo que la gente quiere decidir. Porque el mercado es democracia económica y los votos los lleva uno entre la bolsa. Y los votos cada quién se los ha tenido que ganar sirviendo a los demás. Y si los demás le dan votos, entonces uno puede ir a votar por aquél o por aquél.
Pero es un voto fraccionario, con los cuales uno está decidiendo a quién le compra y a quién no le compra, a quién hace rico y a quién empobrece. Porque el mercado también es despiadado. Leí hace como cinco días, no se qué que decía de la Ley de Protección al Consumidor.
Y yo dije: "pero, ¿cómo es posible que un país tenga una ley de protección al consumidor?" Supongamos que yo tengo una tienda; si yo le robo al cliente, eso ya está prohibido, me debo ir a la cárcel; si yo lo engaño, eso es un fraude, ya está prohibido, me debo ir a la cárcel. Lo puedo tratar mal y entonces no me voy a la cárcel, pero ya no me va a volver a comprar, me va a castigar, va a ir a comprar a otro lado.
Y si soy mal portado con todos los clientes, voy a quebrar. Y quebrar no quiere decir que voy a romper todo lo que tengo en la tienda; quebrar quiere decir que mi título de propiedad sobre todo lo que tengo en la tienda cambia de manos y se va por otro lado, a otro que si sabe satisfacer los deseos de la sociedad.
La sociedad es despiadada, la sociedad le exige a todos que compitan para satisfacerse unos a los otros y los que no lo logran se quedan pobres y los que mejor lo logran son los que se vuelven ricos. Ahora, en Guatemala no hay una economía de mercado, no vayan a mal interpretar.
En Guatemala y en toda América Latina lo que hay se llama mercantilismo, pero la mayor parte de la gente no sabe ni qué es eso. Mercantilismo es cuando el Gobierno se mete a fomentar la producción, principalmente de exportación, con objeto de adquirir divisas y tener reservas monetarias y entonces empieza a planificar la producción de esto, la producción del otro y la producción del otro.
Pero, ¿cuál es la manera de fomentar algo? Sólo hay una manera de fomentar y eso es: si el país está produciendo estas cosas y viene el Gobierno y quiere fomentar esta cosa, -la pregunta sería bueno, ¿y esto por qué no se hace, por qué no lo están haciendo ya?   (Y la respuesta sería:) Pues porque la gente prefiere estas cosas, si no, algún vivo ya estaría haciendo eso y estaría llevándose la plata-, (pero el Gobierno dice:) Pero esque esto es muy importante, hay que fomentarlo. 
¿Y cómo se hace el fomento? Pues cada actividad tiene un montón de recursos que se usan allí y éste no logra ningún recurso porque no tiene clientes para su producto. Entonces el Gobierno tiene que darle alguna ventaja, para que este recurso en vez de irse para acá se vaya para acá, éste en vez de irse para acá se vaya para allá. Es decir, tiene que distorsionar la economía a su gusto, porque los recursos son escasos.
Entonces, todo eso que se llama fomento pierde, es un negocio de pérdida, porque allí el país gana lo que la industria que se está fomentando produce, pero pierde todo lo que fue privado de esos recursos para producir otras cosas. La economía libre es gana-gana, la economía intervenida es gana-pierde; y si uno interviene lo suficiente y pierde bastante, se queda pobre.
No es cuestión ideológica, es cuestión de sentido común, ayudado por el conocimiento de la ciencia económica; la teoría de utilidad marginal, costos comparativos, de oferta y demanda, todo eso, porque eso es lo que explica cómo funciona la sociedad. Y eso afecta a todos; sea un destinta, sea un oftalmólogo, sea un hombre de negocios, un abogado; todos están inmersos en la economía, todos. Entonces a todos les concierne, porque si no lo aprenden van a escoger mal a sus Gobiernos y van a sufrir las consecuencias de esa mala escogencia.
Si nosotros estamos sufriendo en toda América latina pobreza, es culpa nuestra, por ser ignorantes de cómo el mercado es la única manera de salir adelante. Y no olviden, el mercado ¿en qué se funda? Se funda en la protección de la vida, la propiedad y los contratos.
Una vez a mí me contrató un Gobierno para diseñarle una economía de mercado. Les tuve que decir: "una economía de mercado no se puede diseñar, por definición, lo que hay que tener es una constitución que proteja la vida, la propiedad y los contratos; y si logra proteger la vida la propiedad y los contratos, lo que ocurre se llama economía de mercado".
No es que uno la invente. Uno deja a la gente libre y protege su propiedad, lo que ocurre se llama economía de mercado. Por eso es tan absurda toda la crítica que se hace a la economía de mercado. 
Audiencia: Buenas noches, la verdad ésta no es una pregunta de algo que no me haya quedado claro de la conferencia, sino que me gustaría aprovechar la oportunidad de tenerlo esta noche, para que nos explicara cuál era el ambiente sociopolítico que se vivía cuando los fundadores de la Universidad Francisco Marroquín decidieron hacerla, o sea ¿cuáles eran los ideales que pretendían con haber creado esta casa de estudios?
Dr. Manuel Ayau:  Ninguno de todos (los fundadores de la Universidad) era economista, pero todos estábamos preocupados por el país, por la pobreza. Yo como ingeniero decía: "Bueno, ¿y por qué no hay más fábricas de zapatos cuando hay tanta gente descalza?" Bueno, me hice ese tipo de preguntas y entonces me di cuenta que estábamos haciendo las cosas mal hechas.
Investigué, pero las respuestas que obtenía por aquí y por allá y por allá y por allá me parecía que no eran válidas, no me explicaban bien las cosas. Y estábamos movidos por ideologías, no por sentido común.
Les voy a poner un caso: pronto me di cuenta yo que en el Código de Trabajo está la indemnización por despido injustificado y me di cuenta que con esa cláusula, la gente iba a ser muy renuente a aumentar sueldos. Que si una persona había trabajado veinte años y le aumentaba uno mil quetzales al mes, pues estaba adquiriendo un pasivo de veinte mil quetzales.
Al mismo tiempo, el trabajador, si se iba libremente perdía su indemnización. Eso quiere decir que había perdido su poder de negociación, porque no podía ir con el patrono y decirle: "Mire, si no me aumenta esos mil quetzales, me voy". Porque entonces a él le costaba a saber cuánto irse y talvés sólo iba a adquirir un empleo un poco mejor, pero no que compensara todo lo que iba a perder.
Y por supuesto eso lo entiende el patrono, entonces no aumenta, porque si el trabajador se va, el incentivo es no aumentar. Talvés sí aumenta, pero el incentivo es a no aumentar, porque si se va, el patrono se limpia de un pasivo laboral.
Entonces, hay varios incentivos allí que van en contra del trabajador; primero, que él no tiene poder de negociar para que le suban el salario; y segundo, que el patrono prefiere que se vaya si ya acumuló una indemnización grande para salir de ese pasivo.
Y eso iba a causar lo que se llama inamovilidad del mercado laboral. ¿Qué quiere decir eso? Pues lo expresó muy bien una muchacha que estaba trabajando en Londres y la entrevistó la BBC (British Broadcasting Corporation) y yo lo oí por radio en la madrugada, que a veces oigo radio.
Le dice el entrevistador: "Bueno y usted, francesa, ¿por qué no trabaja en Paris?"   (Y contestó ella:) "Pues porque allá no hay empleo". (Y preguntó el entrevistador:) "¿Y aquí, por qué cree que sí hay empleo?"   (Contestó ella:) "Ah, porque aquí es fácil despedir". Así de fácil, sin saber nada de economía, donde es fácil despedir es fácil contratar.
Entonces, aquí nos quejamos del desempleo y nos quejamos de los malos salarios, pero mantenemos una ley que mantiene el desempleo y que mantiene los salarios bajos. 
Yo fui con el ministro de ese tiempo, que había sido mi profesor en el bachillerato. Y él si era comunista y todavía es. Y es diputado y vivió muchos años en cuba. Y esa vez lo fui a ver y le dije,-a él había que hablarle de vos,   porque éramos todos camaradas-.
Entonces le digo yo: "Mirá vos, esta situación con el código de trabajo". Y entonces me dice: "Bueno, ¿y qué sugerís?"   Y yo le dije: "Bueno, yo veo que políticamente no se puede quitar sólo así, entonces por qué no le quitamos lo contingente, es decir, que no sea sujeto a la causa del despido sino que se convierta en un salario diferido, porque uno ya sabe que lo va a pagar entonces uno hace la previsión y todo lo demás".
Entonces me contestó: "No, por que eso terminaría con la lucha de clases".   Esa fue la contestación que me dio. Eso demuestra que la motivación es ideológica y que prefieren sacrificar a la gente, con tal de mantener sus ideologías.
Ahora, esos son casos excepcionales. La mayoría de las metidas de pata de las que padecemos todos los países latinoamericanos es por ignorancia, porque no se tiene confianza en el mercado, se cree que es injusto. Y parte de la lección ésta es demostrar que las diferencias de riqueza no son injustas, si son producto de transacciones libres, porque es la gente que ha comprado la que hace al rico, no es el Gobierno.
Ahora, bajo un sistema mercantilista, como es casi toda América Latina, los empresarios sí tienen privilegios. Muchos sí han hecho fortunas utilizando al Gobierno para quitarle la libertad de intercambio a los ciudadanos. Por ejemplo, con derechos de importación proteccionistas que le prohíben a la gente comprar cosas baratas de cualquier parte del mundo.
Y toda la gente debería de tener el derecho de intercambiar con el que quiera, en el mundo entero, siempre que sea respetuoso de los derechos de los demás y no cause daño a la sociedad. Pero si va a respetar los derechos de toda la gente, no hay ninguna razón económica ni moral para estarle poniendo impuestos por importación o exportación a  la gente.
Y los tenemos, a pesar de que nos empobrecen. Porque yo les puedo asegurar que un país chiquito, con impuestos de importación, siempre va a ser pobre. ¿Por qué? Por que no va a tener acceso a las cosas baratas, entonces toda la gente está comprando más caro, entonces está teniendo menos poder adquisitivo. Eso no justifica que se hagan más empresas, que haya más trabajo y el uso de los recursos se distorsiona por todas partes.
Es un desastre tener aduanas. Pero todo el mundo lo que me dice es: "Pero en todas partes hay".     Contra ese argumento, ¿qué se va a decir? Si alguien cree que porque lo hacen en otros lados es correcto, estamos fritos. No podemos usar nuestra propia cabecita. Y otra cosa es que si esto se entendiera, el impuesto sobre la renta no sería progresivo.
Voy a explicar por qué el impuesto sobre la renta es un desastre para un país pobre. Y ése sólo lo tenemos porque los gringos nos lo impusieron a la fuerza, nos dijeron: "Si no lo pasan, no les damos dinero".  Puro soborno y a mí me consta personalmente.
Yo le decía el otro día a un mi amigo que yo estoy tratando de dejarlo sin empleo. Es el presidente del Banco de Guatemala. Y yo estoy tratando de que cierren el banco y que se quede sin chance. Pero somos muy amigos.
Entonces yo le explicaba el otro día, "mirá", le digo, "aquí está un ranchito y allí hay un pobre, que tiene un pedacito de tierra que lo tiene que dividir entre sus hermanos. Allí va a ser pobre y miserable toda la vida".
Entonces, el problema es: ¿cómo sacar a esos pobres de la montaña? ¿Cuál es la solución para enriquecer a esa gente? Él tiene dos alternativas: o quedarse pobre allí o irse de mojado a Estados Unidos, porque aquí no hay donde ir a trabajar, no hay suficiente empleo.
Entonces, ¿cómo se va a enriquecer a ese señor? Ese señor se va a enriquecer en cuanto sale un letrero por allí que dice: "se necesita trabajadores". Entonces su mujer le va a decir: "Mirá vos haraganazo, dejá de estar aquí cuidando pollos y coches y andá a buscar chance allí".   Y regresa y (el esposo) le dice: "Allí están pagando veinte quetzales al mes". (Y dice la esposa:) "Entonces, vos lo que querés es irte allá porque sos un haragán, vos quedate trabajando aquí cuidando los coches y los pollos".
Pero el letrero sigue allí. Al rato (la esposa) le dice: "Andá a ver otra vez, a ver qué está pasando". Ahora están pagando mejor. Entonces su mujer le va a decir: "Bueno, ahora, vos haraganazo, te vas a trabajar allí, ya dejá de estar cuidando coches y pollos aquí".
Entonces, ¿por qué se va? Porque va a estar mejor allí que en el ranchito. Entonces, el problema es: ¿cómo hacemos para que salga el letrero? Porque si ese letrero no sale, se queda en el rancho. Detrás del letrero tiene que haber una fábrica, donde la gente metió su capital, compró máquinas, etcétera, si no consigue trabajadores, quiebra.
Entonces lo que tiene que hacer es ver cuánto tiene que pagar para que vengan trabajadores. Pero en la mayoría de los casos, la gente ya está trabajando en algo. Por que la gente no está esperando que le caiga la comida, está haciendo algo que tiene algún rendimiento.
Entonces tiene que ofrecer más de lo que la gente está ganando. La mayoría de la gente se va a quedar en su empleo, pero todos van a saber que allí están ofreciendo más. Entonces los que quieren conservar a sus trabajadores, les aumentan salario para que no se les vayan a ir. Y es una fábrica aparte, pero tuvo el efecto de aumentar los salarios en aquella otra.
Como me dijo una vez una mi tía bien viejita, tenía como noventa años, y me dijo: "Fijate que se me fue la cocinera." (Y yo pregunté:) "¿A dónde?" (Ella contestó:) "A la maquila".   (Pregunté:) "¿Y por qué se fue?" (Ella contestó:) "Es que yo no le puedo pagar lo que le paga la maquila". Y al rato la volví a ver y me dijo: "Ya regresó la cocinera".   (Pregunté:) "¿Y qué pasó?" (Ella contestó:) "Cerraron la maquila". 
Entonces, la maquila estaba subiendo el salario de la cocinera. Así es como funciona, se aumenta la demanda del trabajo por allá y eso puja todos los salarios para arriba.
Pero, ¿cómo hacemos para que salga esta fábrica? ¿Por qué va a meter la gente dinero allí? Pues para obtener un rendimiento al capital. Entonces, yo le pregunté a mi amigo, éste que quiero que se quede sin chance, le dije: "¿Y qué rendimiento cree usted que va a traer capital a Guatemala con todo el problema de violencia, etcétera?" Me dijo: "Veinte o veinticinco por ciento".
Es decir, que la gente tiene que esperar un rendimiento por ahí para traer capital. Entonces le dije: "Ah, entonces ya tengo la solución",   le dije: "Pongamos un impuesto al rendimiento del capital de treinta por ciento".   (Él dijo:) "¿Qué?" Le dije: "No lo tenemos que poner, ya está, se llama impuesto sobre la renta". 
El impuesto sobre la renta es un impuesto al rendimiento del capital, eso es lo que es. Y queremos que venga capital a competir con el capital que se va al Japón, a la China y a otros lados; a Irlanda, donde bajan los impuestos para que llegue la gente.
Irlanda hace quince años no era nada y ahora tiene un ingreso per cápita más alto que Inglaterra, a base de bajar impuestos y el Gobierno está boyante de ingresos. Pero si uno le dice eso al Gobierno, le dice: "Ah no, ha de ser alguna otra razón, porque no puede ser el mercado, porque lo hiceron así".
Es decir, si no se entiende el mercado, se va a rechazar por esa misma razón, porque no se entiende, eso es una lástima. Por que el costo de no entender cómo funciona el mercado es la pobreza. Claro, habemos muchos que estamos bien, pero la mayoría de la gente no. Cada día hay más gente rica, cada día hay una clase media más rica y cada vez hay una clase pobre más pobre. Las tres clases se están aumentando.
Y si no, traten de llegar a su casa a las seis de la tarde y van a ver que no se puede porque hay más gente con carros. Yo por eso propongo que se pase una ley que prohíba la entrada de más carros, porque yo ya tengo uno. (Risas) Bueno, muchas gracias por su atención. 
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Créditos iniciales
Origen de la sociedad: la cooperación
La Ley de Costos Comparados en tópicos económicos
El ejercicio del derecho de propiedad
Oposición al comercio internacional y su contradicción con el derecho de propiedad
Efectos de la disolución de la República Checa en el comercio
El derecho de propiedad personal
El comercio como un derecho de propiedad
Beneficios del intercambio
Especialización y aumento de la productividad
Aumento del bienestar
Desventaja: las preferencias subjetivas y su efecto en el intercambio
La explicación objetiva de los beneficios del intercambio
El costo de oportunidad
Ejemplo explicativo
La productividad personal
La producción conjunta
Efectos positivos del intercambio
Disminución de los costos personales
La opción con menor costo de oportunidad
Aplicaciones del costo de oportunidad
El trabajo de una secretaria
La separación entre el trabajo de un doctor y el de la enfermera
División del talento empresarial
División de la tierra y venta de propiedades
Resultados de la venta de un terreno
Resultados del comercio: intercambios mutuamente beneficiosos
Una posible solución a la pobreza: la redistribución de la riqueza
La falacia: la riqueza es un juego de suma cero
La verdadera solución: hacer a los demás más ricos
¿Cómo se gana dinero en un economía de mercado?
La competencia en el mundo entero y trabajando para los demás
La redistribución de la riqueza en una economía de mercado
Un negocio beneficioso con Bill Gates y el origen de su fortuna
Efectos negativos de la redistribución de la riqueza
Implicaciones del comercio: el intercambio no es un juego de suma cero
El intercambio y el desarrollo social
¿Por qué los latinoamericanos perciben que el libre mercado sólo tiene efectos nocivos?
Origen de la política económica: las universidades y la influencia socialista
Idea general del mercado: un desorden
El funcionamiento del mercado: la fácil obtención de recursos
Consecuencias de la Banca Central: la hiperinflación
El funcionamiento del mundo sin la presencia del Banco Central
La Ley de Protección al Consumidor
El mercantilismo en Latinoamérica
Diferencias entre la economía de mercado y la economía intervenida
Fundamentos del mercado
¿Cuáles eran los ideales con los que se fundó esta Universidad?
Efectos de la indemnización por despido injustificado
Pérdida del poder de negociación del trabajador
Inamovilidad del mercado laboral
Motivación de la lucha de clases
La ignorancia latinoamericana sobre el mercado
El mercantilismo: el enriquecimiento es un juego de suma cero
Las consecuencias negativas de los aranceles y las aduanas
Efectos negativos del impuesto sobre la renta en un país subdesarrollado
La producción y la determinación del salario
El impuesto sobre la renta: un impuesto sobre el rendimiento del capital
El costo de la ignorancia: la pobreza
Despedida
Créditos Finales
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